La revolución en la psicología está servida

Un empleado con síndrome de burnout. / RR SS.
Gracias a modelos matemáticos y neurocientíficos, es posible medir la sensibilidad emocional tal y como se mide la glucosa en sangre.

El concepto de "salud" adquiere diferentes dimensiones dependiendo de si se aborda desde el ámbito fisiológico o desde el mental. Mientras que sobre lo primero se han desarrollado amplios conocimientos y herramientas de diagnóstico, sobre lo segundo el avance ha sido más lento y, en ocasiones, insuficiente.

La neurología y la psiquiatría han contado con técnicas especializadas para obtener información crucial en sus diagnósticos, permitiendo a los médicos tomar decisiones fundamentadas basadas en pruebas clínicas. Sin embargo, en el campo de la psicología, la ausencia de herramientas rápidas, precisas y accesibles ha representado una limitación importante a la hora de evaluar el estado emocional y cognitivo de los pacientes.

Pruebas declarativas como el test Folstein o la prueba UPDRS muestran una gran utilidad a la hora de evaluar ciertos deterioros una vez se han hecho patentes.

Para ilustrar la complejidad del sistema humano, basta con observar cómo una misma molécula, como la acetilcolina, tiene un papel crucial tanto en la atención y la memoria como en funciones fisiológicas esenciales, tales como el ritmo cardíaco o el funcionamiento renal.

Actualmente, en medicina, más que el estudio aislado de un solo componente, el enfoque está en la interacción y combinación de elementos, ya que son estas relaciones las que determinan estados de bienestar o malestar.

Las mediciones en los criterios clínicos juegan un papel esencial, ya que, aun dentro de rangos considerados "normales", las pautas médicas pueden variar en función de las necesidades específicas de cada paciente. Esto refuerza la importancia de contar con métodos de evaluación precisos también en el ámbito psicológico.

Innovación en Psicología: El Test Mental Motion Pro

Con el objetivo de suplir esta carencia en el campo de la psicología, la empresa JCBSON ha desarrollado un test innovador que permite, en menos de dos minutos, ofrecer a los profesionales de la salud mental un análisis rápido y preciso de la sensibilidad emocional de sus pacientes.

Este test, denominado Test Mental Motion Pro, proporciona datos con una precisión centesimal sobre una amplia gama de emociones, incluyendo las universales descritas por Paul Ekman y sus variantes híbridas que se relacionan con sensaciones y sentimientos. 
Además, permite aproximarse a la carga neurotransmisora de cada individuo, lo que resulta de vital importancia para los especialistas que necesitan evaluar el impacto emocional en el comportamiento y detectar posibles desórdenes psicológicos.

Las pruebas realizadas han demostrado que esta herramienta no solo acelera el proceso de detección del origen de ciertos desórdenes, sino que también optimiza la ruta terapéutica a seguir.
Gracias a esta tecnología, los psicólogos pueden evitar intervenciones que, aunque bien intencionadas, podrían alterar otros aspectos del equilibrio emocional del paciente.

Por ejemplo, en una evaluación reciente, un paciente manifestaba un fuerte deseo de ser superior a los demás, lo que podría sugerir rasgos narcisistas. Sin embargo, el Test Mental Motion Pro reveló que su principal problema no era un egocentrismo exacerbado, sino la búsqueda de la remisión de la sensación de sentirse humillado (emoción híbrida) y un constante miedo (emoción universal) a ser subestimado. Esta diferencia en el diagnóstico permitió enfocar la intervención desde una perspectiva más precisa y efectiva.

Un Presente Prometedor

La integración de herramientas basadas en modelos matemáticos y neurocientíficos está transformando el campo de la psicología, permitiendo análisis precisos y ágiles, equiparables a las pruebas clínicas en medicina. Este avance sin precedentes abre la puerta a evaluaciones psicológicas más objetivas y detalladas.

Del mismo modo que es posible medir con exactitud la concentración de glucosa en sangre (por ejemplo, 98 mg/dL), ahora podemos cuantificar la sensibilidad emocional con una precisión milimétrica. Así, una persona podría presentar una sensibilidad a la tristeza del 91,14%, con una tendencia clara hacia el sentimiento de culpabilidad (93,45%), en contraste con una menor inclinación a la nostalgia (45,67%) o a la sensación de vacío (35,48%).

Además, estas herramientas permiten una aproximación al conocimiento de la combinación y liberación de los principales neurotransmisores que regulan el comportamiento. En este caso, se detectó un 83,33% de GABA, lo que supone una inhibición significativa del glutamato (40,54%) y, por lo tanto, sugirió una notable descompensación.

Estos datos, lejos de ser aislados, permiten generar pronósticos más precisos. En este ejemplo concreto, los resultados indicaron una alta probabilidad de desarrollar distanciamiento social y alteraciones en las rutinas alimentarias.

Es importante destacar que no todos los individuos con estos pocos indicadores presentan el mismo pronóstico. La interacción de múltiples neurofactores es la clave para una evaluación integral, evitando conclusiones simplistas y garantizando una comprensión profunda del perfil psicológico de cada persona.

Como puede apreciar, el camino hacia una evaluación psicológica más objetiva y basada en datos concretos ya ha comenzado. La investigación en este campo continuará evolucionando, permitiendo que cada vez más profesionales cuenten con herramientas de diagnóstico y tratamiento más eficaces, que acerquen la psicología al nivel de precisión de otras disciplinas de la salud.

Sin duda, estamos presenciando el inicio de una nueva era en la comprensión y tratamiento de la salud mental. @mundiario