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MUNDIARIO

Reconocimiento facial: Mercadona bajo investigación oficial por usarlo

La Agencia Española de Protección de Datos abre una investigación oficial a Mercadona por el uso del reconocimiento facial en sus cámaras, reavivando las dudas sobre este software.

Reconocimiento facial: Mercadona bajo investigación oficial por usarlo
Mercadona. / Agencias
Mercadona. / Agencias

Ainhoa Grandío

Colaboradora.

¿Qué pesa más: la seguridad o la privacidad de las personas? 

Esta pregunta vuelve a estar de actualidad después de que la AEPD haya abierto una investigación oficial a Mercadona. 

Logo de la Agencia Española de Protección de Datos. / Página web oficial

La cadena de supermercados había implantado, el pasado 1 de Julio,  el uso de un software de reconocimiento facial en Mallorca, Valencia y Zaragoza para identificar a personas con problemas legales con la empresa o con sus trabajadores y así echarlos del establecimiento o alertar a las autoridades. Dicha medida, tomada en nombre de la seguridad, es, cuanto menos, cuestionable. 

¿Por qué? En primer lugar debemos plantearnos el caso de los falsos positivos, la tecnología cuenta con un margen de error y pueden darse. Por otro lado, también conviene pensar en el tema de la privacidad: ¿qué se hace con esa información?, ¿cómo funcionan los algoritmos que utiliza el software de reconocimiento facial?, ¿se pueden vender esos datos recabados?, ¿hasta qué punto es efectiva como medida de seguridad?... 

Cámara de vigilancia. / Pixabay

Todas estas preguntas dejan la polémica servida. 

La propia Agencia Española de Protección de Datos alerta de los peligros de esta tecnología en sus 14 equívocos con la relación a la identificación y autentificación biométrica, en el que se explica cómo este software, al basarse en probabilidades, puede dar fallos. Su tasa de error aumenta con el uso de la pintura facial o ítems que obstruyan la cara (recordemos que en Julio de 2020 no se puede entrar en ningún establecimiento sin mascarilla). 

¿Has sufrido algún tipo de lesión facial? El software puede no reconocerte correctamente por ello. 

Aunque la defensa del uso de esta tecnología venga suscrita a la seguridad, la identificación biométrica no es infalible: puede ser burlada y los datos pueden sufrir brechas de seguridad. 

Reconocimiento facial. / Pixabay

¿Hasta qué punto nos merece la pena un riesgo para protegernos de otros riesgos? 

Con la llegada del 5G el funcionamiento de la tecnología de reconocimiento facial va a despegar, tal es esto que la Comisión Europea se planteó prohibirlo durante 5 años a principios de 2020, aunque se echó atrás en Febrero, el mensaje sigue claro: el reconocimiento facial viola la privacidad. 

Fuera de Europa, iniciativas como Ban Facial Recognition piden precisamente eso, traducido al español, que se prohíba el reconocimiento facial. Sus argumentos se basan en el posible uso indebido de la tecnología por parte de las autoridades para controlar a la población, los falsos positivos y el uso que puede hacer el ICE para las deportaciones valiéndose de fotografías de carnés de conducir y acceso a bases de datos, la acumulación de información personal sin consentimiento… 

En una entrevista al New York Times una investigadora de Google llamó la atención sobre los peligros del uso del reconocimiento facial por parte de la policía. 

Sin embargo, estos sistemas pueden ofrecernos un montón de utilidades que tampoco deben ignorarse. Su uso para la identificación de personas desaparecidas y la aprehensión de criminales buscados podría revolucionar la seguridad del momento. Ya se ha desarrollado software basado en el reconocimiento facial para asistir a personas ciegas, encontrar mascotas perdidas, o mejorar la personalización de los anuncios. Bien usado, el reconocimiento facial puede convertirse en un motor de progreso en la sociedad. 

De cualquier modo, el debate está servido. 

Las próximas décadas van a ser un tiempo en el que habrá que pensar sobre la regulación de esta nueva tecnología y buscar un equilibrio entre las necesidades de la seguridad y el respeto al derecho a la privacidad de las personas. @mundiario