Más allá de los bosques: las praderas desaparecen cuatro veces más rápido

Grupo pequeño de vacas. / Pixabay
Una investigación internacional concluye que los ecosistemas no forestales, como pastizales y humedales, son convertidos en tierras agrícolas a un ritmo muy superior al de los bosques, impulsados por la demanda global de carne y cultivos.

Durante décadas, la conversación ambiental ha estado dominada por la deforestación tropical. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences desplaza el foco hacia un fenómeno menos visible: la rápida desaparición de praderas y otros ecosistemas no forestales.

La investigación, liderada por la científica Siyi Kan del Senckenberg Biodiversity and Climate Research Center y con la participación del profesor Martin Persson de Chalmers University of Technology, concluye que estos entornos se están transformando en tierras agrícolas casi cuatro veces más rápido que los bosques en el período 2005–2020.

A primera vista, la afirmación sorprende. La deforestación, especialmente en regiones tropicales, ha sido ampliamente documentada. Sin embargo, los investigadores explican que los pastizales y humedales carecen de la misma visibilidad política y mediática.

Mientras que la tala de bosques suele estar sujeta a marcos regulatorios, certificaciones y presión internacional, la conversión de praderas a cultivos o pasturas para ganado suele percibirse como una “transformación agrícola” más que como pérdida ecológica.

El estudio demuestra que esa percepción distorsiona la magnitud real del problema. Al analizar datos globales de cambio de uso del suelo, los autores identificaron que la expansión agrícola sobre ecosistemas no forestales supera ampliamente la tasa de pérdida forestal en términos relativos.

¿Por qué ocurre esta conversión acelerada?

El motor principal es la demanda de productos agrícolas tanto en mercados nacionales como internacionales. Carne, cereales, frutos secos y oleaginosas encabezan la lista de impulsores.

En muchos casos, la expansión no se produce en selvas tropicales, sino en regiones templadas y boreales de países como Rusia, China, Estados Unidos o miembros de la Unión Europea. Allí, vastas extensiones de pastizales naturales son convertidas en tierras de cultivo mecanizado o en pasturas intensivas para ganadería.

El estudio identifica a Brasil como el país con mayor proporción de superficie afectada (13%), seguido por Rusia, India, China y Estados Unidos, con alrededor del 6% cada uno en el período analizado.

La conversión resulta especialmente relevante porque estos ecosistemas desempeñan funciones ambientales clave. Entre el 20% y el 35% del carbono almacenado globalmente se encuentra en suelos de pastizales. Además, aproximadamente un tercio de los puntos críticos de biodiversidad del planeta se ubican en regiones de pradera. Estos territorios regulan el agua, previenen la erosión y sostienen hábitats esenciales para flora y fauna.

La transformación agrícola no solo elimina cobertura vegetal superficial, sino que altera suelos ricos en carbono, lo que puede generar emisiones significativas y pérdida de servicios ecosistémicos difíciles de recuperar.

La conclusión de que los pastizales y humedales desaparecen casi cuatro veces más rápido que los bosques surge de comparar tasas relativas de conversión anual. Mientras la deforestación se concentra mayoritariamente en regiones tropicales, la expansión agrícola sobre ecosistemas no forestales ocurre en múltiples latitudes y a gran escala. Al sumar estas transformaciones, la superficie total afectada supera ampliamente la pérdida forestal en el período estudiado.

Además, el equipo subraya que muchos de estos cambios pasan desapercibidos en estadísticas convencionales porque no siempre se clasifican como “deforestación”, sino como reconversión de tierras abiertas.

El estudio señala que las estrategias de conservación centradas exclusivamente en la deforestación pueden dejar sin protección ecosistemas igualmente valiosos. La investigación propone incorporar la dimensión del consumo y las cadenas de suministro internacionales en las políticas de conservación. En un mercado globalizado, la demanda en un país puede impulsar la conversión de ecosistemas a miles de kilómetros. @mundiario