El poder en la Edad de Hierro: una fosa común revela violencia dirigida contra mujeres y niños

Reconstrucción de la fosa común de Gomolava. / Sara Nylund-SINC
Un estudio analiza los restos de 77 personas asesinadas en un episodio de violencia masiva en Gomolava (Serbia), como posible herramienta para desarticular linajes y transformar estructuras sociales en la Prehistoria.

Un estudio publicado en Nature Human Behaviour analiza una fosa común hallada en Gomolava (norte de Serbia) y documenta un episodio de violencia masiva focalizada en mujeres y menores. El hallazgo aporta nuevas claves sobre cómo la violencia colectiva pudo emplearse como herramienta para desarticular linajes y transformar estructuras sociales en la Edad de Hierro.

  • 77 individuos enterrados, 51 de ellos niños o adolescentes.
  • 71 % mujeres, según determinación de sexo biológico.
  • Lesiones craneales, heridas defensivas y proyectiles: un episodio descrito como violencia caótica, no combate formal.
  • Análisis genéticos e isotópicos: víctimas de distintos orígenes, sin lazos familiares estrechos (excepto por una madre y sus dos hijas).

Conclusión central: la violencia no se limitaba a guerreros en batalla; pudo dirigirse deliberadamente contra mujeres y niños para fracturar la continuidad social.

Qué cambia este hallazgo

Durante décadas, la narrativa dominante sobre la violencia en la Edad de Hierro ha priorizado enfrentamientos entre élites masculinas y conflictos territoriales. La investigación liderada por científicas de la Universidad de Copenhague y la Universidad de Edimburgo amplía el foco.

La genetista Miren Iraeta-Orbegozo sostiene que atacar a mujeres y niños podía tener un efecto estructural por romper líneas familiares y desestabilizar el tejido social. En sociedades donde la continuidad generacional garantizaba la supervivencia del grupo, eliminar a quienes aseguraban ese relevo suponía una forma de dominio profundo.

No se emplea el término “genocidio” —concepto jurídico contemporáneo—, pero las autoras reconocen que la función social del acto pudo ser similar: neutralizar la continuidad de una parte del grupo.

Qué dicen los datos forenses

Lesiones:

  • Golpes en la parte superior de la nuca.
  • Heridas defensivas en brazos y manos.
  • Impactos diversos, no homogéneos.

Interpretación: no fue una ejecución ordenada ni un duelo organizado. La variedad de traumatismos apunta a un escenario violento y desordenado. La localización de los impactos sugiere que los atacantes podrían haber golpeado desde una posición elevada, posiblemente a caballo.

Origen diverso: los análisis isotópicos revelan dietas y procedencias distintas. El ADN indica ausencia de parentesco cercano entre la mayoría de las víctimas. Esto sugiere que no se trataba de una única comunidad exterminada, sino de individuos de orígenes variados.

El contraste más llamativo

La violencia fue extrema; el entierro, relativamente cuidadoso.

La fosa incluía cerámica, restos animales y objetos metalúrgicos. Es decir, hubo inversión de recursos y cierta planificación ritual.

Hipótesis abierta:

  • ¿Fueron enterrados por los propios agresores?
  • ¿Por comunidades vecinas que quisieron dignificar a las víctimas?

La investigación no ofrece una respuesta definitiva.

Contexto histórico: un territorio en transformación

Gomolava era un enclave estratégico, punto de contacto entre culturas en el norte de Serbia. A inicios de la Edad de Hierro, la región experimentaba:

  • Reorganización territorial.
  • Competencia por tierras y recursos.
  • Convivencia de grupos seminómadas, agrícolas y sedentarios.
  • Alta movilidad poblacional.

En este escenario, la violencia pudo actuar como mecanismo de redefinición jerárquica y territorial.

Este hallazgo no solo documenta una masacre antigua. Obliga a replantear cómo entendemos la violencia prehistórica:

  • No exclusivamente bélica ni limitada a guerreros.
  • Potencialmente estratégica y dirigida a destruir continuidad social.
  • Inserta en dinámicas de poder, movilidad y transformación territorial.

Las autoras reconocen limitaciones —preservación parcial de restos y muestras genéticas incompletas— y subrayan la necesidad de comparar con otros yacimientos para confirmar patrones.

La idea de fondo

La Edad de Hierro no fue solo una época de cambios tecnológicos y expansión cultural. También fue un periodo donde la violencia pudo emplearse como herramienta para reconfigurar sociedades enteras.

La fosa de Gomolava ofrece una imagen incómoda pero reveladora: en la competencia por recursos y poder, la eliminación de mujeres y niños pudo ser una estrategia para imponer dominio absoluto y alterar el equilibrio regional.

La arqueología, en este caso, no solo recupera huesos. Recupera estructuras invisibles de poder. @mundiario