La competencia por alimento: cómo los pingüinos deben esforzarse para hacer frente a los barcos

Pingüinos africanos (Spheniscus demersus). / Pixabay
Un estudio revela que los pingüinos africanos en peligro crítico compiten directamente con barcos pesqueros por las mismas zonas de alimentación, con especial efecto durante el período de cría.

La drástica caída de la población de pingüinos africanos —casi un 80% en apenas tres décadas— ha llevado a los investigadores a examinar con mayor precisión cómo la actividad pesquera interactúa con el comportamiento de alimentación de esta especie en riesgo crítico.

Un estudio encabezado por la Universidad de St Andrews y publicado en el Journal of Applied Ecology aporta ahora una visión cuantitativa más clara: cuando disminuye la abundancia de peces como sardinas y engráulidos, los pingüinos y los barcos pesqueros terminan compitiendo por los mismos recursos en el mismo espacio.

El equipo científico desarrolló un nuevo indicador llamado “intensidad de solapamiento”, diseñado para medir no solo qué áreas comparten los pingüinos con los barcos, sino cuántos individuos se ven realmente afectados.

Según la autora principal, la doctora Jacqueline Glencross, “queríamos una mejor manera de evaluar cuántos pingüinos están potencialmente afectados cuando las pesquerías operan cerca, no solo identificar dónde ocurre el solapamiento”. Este enfoque abre la puerta a un análisis más fino sobre el impacto real de la pesca en una especie cuyo futuro se está definiendo a escala anual.

La investigación se basó en el seguimiento de individuos de dos colonias clave, Robben Island y Dassen Island. A través de dispositivos de rastreo, los científicos compararon las rutas de forrajeo de los pingüinos con la localización en tiempo real de barcos de pesca de cerco, técnica que consiste en rodear grandes cardúmenes y que es usada para capturar principalmente sardinas. El equipo —que incluyó investigadores de la University of Exeter, del Departamento sudafricano de Bosques, Pesca y Medioambiente, y de BirdLife South Africa— documentó contrastes muy marcados entre años de alta y baja disponibilidad de presas.

Los resultados muestran que, en 2016, uno de los años analizados con menor biomasa de peces, alrededor del 20% de los pingüinos se alimentaba en las mismas zonas donde operaban barcos activos. En los años con existencias más saludables, el porcentaje descendía a apenas un 4%.

Este patrón indica que, cuando la disponibilidad de alimento cae, la competencia entre pingüinos y embarcaciones pesqueras se intensifica de manera significativa. El riesgo es especialmente alto durante el período de cría, cuando los pingüinos deben maximizar su eficiencia para llevar alimento a sus polluelos.

A partir de estos datos, los autores subrayan que la “intensidad de solapamiento” puede ser incorporada como herramienta en la gestión pesquera basada en ecosistemas, ya que permite estimar con mayor precisión el riesgo para poblaciones enteras y no solo para una parte del área de distribución. Sus aplicaciones incluyen el diseño de áreas marinas protegidas más dinámicas, capaces de ajustarse según fluctúen las poblaciones de presas y el comportamiento de los depredadores.

El estudio emerge en un momento clave para las políticas de conservación. En Sudáfrica, un fallo judicial reciente cuestionó la falta de cierres pesqueros significativos cerca de las colonias de pingüinos africanos. Tras el litigio, el gobierno sudafricano restableció zonas de exclusión más amplias alrededor de Robben Island, una de las áreas contempladas en la investigación.

Para Glencross, estos datos validan la importancia de esas decisiones: “Esta investigación demuestra por qué esos cierres son necesarios. Las zonas previamente no protegidas con mayor intensidad de solapamiento eran donde los pingüinos estaban más en riesgo”. @mundiario