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MUNDIARIO

Una ola gigante solitaria pudo haber dañado el monocasco del 'Prestige'

Las olas gigantes no tienen que ver con el estado de la mar o el del viento. Tampoco tienen su origen en terremotos o maremotos. Son consideradas las olas más grandes del mundo.
Una ola gigante solitaria pudo haber dañado el monocasco del 'Prestige'
La foto del Prestige de Xurxo Lobato que ya ha hecho historia.
La foto del Prestige de Xurxo Lobato que ya ha hecho historia.

Antón Luaces

Periodista.

A las 15,40 horas de un día como el de ayer, 13 de noviembre, de hace 18 años, en una conversación telefónica que mantenía con el entonces responsable del Servizo de Busca e Salvamento da Xunta de Galicia -creado en 1990- tuve el primer conocimiento de un entonces incidente registrado cerca de las costas de Galicia, protagonizado por un petrolero. En aquel momento se hablaba de un incendio a bordo del buque y una alarmante escora de este. No se facilitaba dato alguno sobre el buque y así pude decirlo en el boletín horario de las 16,00 horas. Los boletines siguientes nos permitieron ampliar los datos y corregir los inicialmente facilitados: cerca de las costas gallegas (28 millas, unos 52 kilómetros)  se hallaba un petrolero monocasco liberiano, operado bajo bandera de las Bahamas, de nombre Prestige, con carga de unas 65.000 toneladas de fuel, y una gran escora. El buque desplazaba 81.589 toneladas. Su eslora era de 243,5 metros, manga de 34,4 metros y una tripulación de 27 hombres. Inmediatamente comenzaron las especulaciones de todo tipo. La más socorrida era la colisión con un contenedor o un tronco.

Todo era posible, por cuanto en la misma zona tres buques habían perdido contenedores, troncos de de madera y tubos de un metro de diámetro. En la mar, las condiciones no eran las mejores para pensar en una solución inmediata del problema.

¿Fue una ola gigante?  

El capitán del buque, el griego Apostolos Mangouras, declaró al ser detenido que la fisura que el Prestige tenía en el costado de estribor la había producido "un golpe externo", probablemente un contenedor o el oleaje. Y a esta posibilidad se sumaron los tripulantes, que optaron por culpar de los sucedido a una ola solitaria gigante, en la que nadie creyó (y mucho no quieren creer todavía hoy). Pero las olas gigantes solitarias existen y no son espontáneas.

Las olas gigantes no tienen que ver con el estado de la mar o el del viento. Tampoco tienen su origen en terremotos o maremotos. Son consideradas las olas más grandes del mundo. En la actualidad se han documentado varios casos de olas gigantes que surgen de la nada. Hay circunstancias de mar en calma en las que, de pronto, se levantan esas "murallas" de agua equivalentes en altura a un edificio de 10 pisos. ¿Pudo haber sido una de estas olas gigantes la causante de la tragedia más grave sufrida en las costas gallegas por un petrolero cuya carga afectó a más de 2.000 kilómetros de costa de España, Francia y Portugal?. 

Sí, las olas gigantes existen y, como decía anteriormente, están documentadas seriamente: en 1958 se registró en Alaska un deslizamiento de tierras que provocó una ola de más de 30 metros de altura. Fueron al menos cinco las personas muertas. Pero la ola gigante más grande del mundo registrada se produjo en el Oeste de Escocia: el buque oceanográfico británico Rockall  la sitúa en el año 2000, con una altura de 29,1 metros hasta su cresta. En 1955 el Queen Ellizabeth II se encontgró con una ola gigante de 25metros de altura en el Océano Atlántico. En el 2005, el Aleutian Ballad era alcanzado por una ola de 18 metros de altura que apareció de la nada y consiguió volcar el barco.

¿Son un mito?

Non son un mito o una libertad literaria: las olas gigantes existen y, como ya se ha dicho, están documentadas desde el año 1995, cuando se detectó una de 25 metros rodeada de otras de menor tamaño (alrededor de 6 metros). En abril de 2005, el buque Norwegian Dawn navegaba cerca de la costa de Noruega cuando, de repente, tres olas gigantes se abatieron sobre su estructura. El mar estaba totalmente encalmado. Una dde esas olas, de unos 25 metros "pareció sallir del aire", según unos de los tripulantes del buque noruego. Cuatro años antes,otras dos embarcaciones, la Bremen y la Caledonian Star, sufrieron grandes desperfectos a causa de una enorme ola en el Atlántico Sur.

Este tipo de olas, de creación espontánea, surgen sin previo aviso. Puede suceder cuando dos olas  más pequeñas se combinan y aúnan para crear una de mayor tamaño.

Ingenieros y oceanógrafos de la Universidad de Southampton (Reino Unido) e investigadores del Centro Nacional de Oceanografía (NOC) de la misma localidad, han determinado que las olas más grandes del mundo se producen con menos frecuencia, pero sus efectos son más devastadores. Es decir: en las últimas dos décadas se han producido menos cantidad de este tipo de olas, pero el tamaño de sus crestas ha aumentado, lo que las hace más peligrosas. Estos fenómenos con más frecuentes y extremos durante el invierno.

No es, por tanto, la primera vez que se constata la existencia de tales olas. Mandos y tripulantes del Prestige  hablaron en su momento de olas gigantes y muy duros golpes en el costado del petrolero. Nadie les creyó. Y los jueces ni siquiera mencionaron la posibillidad de que hubiera ocurrido, provocando daños considerables en el costado de estribor, grietas e incluso el levantamiento de chapas. Lo más creíble es el colapso estructural que acabó por hundirlo seis días más tarde.

En su última singladura, el Prestige  procedía de San Petersburgo, de donde había zarpado el 31 de octubre de 2002 con una carga de fueloil completada posteriormente en una escala en Letonia. Su detsino inmediato, aunque se había comentado que navegaba "a órdenes", es decir, sin destino prefijado, era Gibraltar. Aquí, su capitán, Aoostolos Mangouras, debía recibir órdenes e instrucciones. Probablemente para dirigirse a Singapur u otro puerto asiático.

Partido en dos 

El día 19 de noviembre de 2002, a las 08,00 horas,  el Prestige se partía en dos y se hundía: a las 11,45, la popa, a una profundidad estimada de 3.500 metros, y a las 16,18 horas, se hunde la proa a 3.800 metros y a una distancia a la costa de 138 millas.

Con un batiscafo se extrajo del petrolero la cantidad de 16.057 toneladas de producto emulsionado con agua marina. Repsol pudo aprovechar fuel por valor de 2.121.084,15 euros.

Esta es la historia. En ella hay que incluir la certeza de la existencia de olas gigantes solitarias. Una de ellas pudo haber provocado los daños que, finalmente, provocaron el hundimiento del petrolero monocasco que, con su hundimiento, hizo obligatorio el doble fondo o doble casco en todos los petroleros que transportan cualquier tipo de carga peligrosa por los mares del mundo. Galicia tiene una larga y trágica experiencia en este sentido. @mundiario