La misión Capstone, así es el primer paso para regresar a la Luna

Lanzamiento del satélite Capstone a bordo del cohete espacial Electron de RocketLab. / NASA
Lanzamiento del satélite Capstone a bordo del cohete espacial Electron de RocketLab. / NASA

Un satélite del tamaño de un microondas será el encargado de emprender la puesta en marcha de una estación espacial que facilite la llegada de astronautas al satélite de la Tierra.

La misión Capstone, así es el primer paso para regresar a la Luna

Los primeros pasos para regresar a la Luna se están dando. La NASA ha lanzado este martes una misión muy especial, única en su tipo, que da el primer paso para llevar a la primera mujer y a la primera persona de color a nuestro satélite y abre la posibilidad de que podamos construir una estación espacial en órbita que facilite el descenso de los humanos a la superficie lunar.

Se trata del Experimento de Navegación y Operaciones de Tecnología del Sistema de Posicionamiento Autónomo Cislunar, mejor conocido como Capstone por sus siglas en inglés, un satélite con forma de microondas (CubeSat) diseñado específicamente para probar una órbita lunar única que permita la construcción de esta estación espacial, en la que participan la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) y que verá la luz bajo el nombre de Gateway.

Pero todo esto responde a un único proyecto, el programa Artemis, que tiene tres etapas y finalizará con el momento histórico, esperado en 2024, cuando la primera mujer y el próximo hombre pisen la Luna, la segunda llegada de la humanidad a nuestro satélite. Este evento estará respaldado por la Gateway, que facilitará la llegada y abastecimiento de las misiones tripuladas.

Tras varios meses de retraso, la misión Capstone ha sido lanzada finalmente con destino al espacio profundo, donde tomará una órbita que la posicione de tal manera que, estando siempre siguiendo los movimientos de la Luna, mire siempre de cara a la Tierra para no entorpecer las comunicaciones.

El Capstone, a nada de llegar a la Luna

La nave Electron, de la compañía RocketLab, llevó la sonda al espacio exterior. Pero no partió desde Cabo Cañaveral en Florida, sino desde el Complejo de Lanzamiento 1 de esta empresa ubicada en la península de Mahia, al noroeste de Nueva Zelanda.

Poco después del lanzamiento, la tercera etapa anexada al cohete Electron, conocida como Lunar Photon, se separó del resto de la nave, llevándose consigo a Capstone hacia el infinito y más allá. Bueno, casi, seis días después está previsto que se comiencen a encender los motores del módulo Lunar Photon, para lanzar la pequeña sonda de apenas unos 25 kilogramos de peso, que con sus propulsores y combustible llegará a pasarse de la Luna, en un viaje de unos cuatro meses.

Pasado ese periodo de tiempo, la Capstone llegará a su destino, donde podrá experimentar por su propia cuenta una órbita alargada llamada órbita de halo casi rectilínea, o NRHO. La NASA explica que una vez en posición, el satélite “volará a 1.600 kilómetros del Polo Norte de la Luna en su zona más cercana y a 70.000 kilómetros del Polo Sur en su punto más lejano”, un ciclo que se repetirá cada siete días, por seis meses para estudiar la dinámica.

“El Capstone es un pionero en muchos sentidos y demostrará varias capacidades tecnológicas durante el tiempo de su misión mientras navega en una órbita nunca antes realizada alrededor de la Luna”, ha dicho Elwood Agasid, gerente de proyecto en el Ames Research Center de la NASA en Silicon Valley, California. “El Capstone está sentando las bases para Artemis, el Gateway y para el apoyo comercial en futuras operaciones lunares”, añadió.

¿Por qué esa órbita?

La órbita NRHO es una intrigante, pero inexplorada dinámica. Es literalmente más alargada que una órbita usual, las circulares, que se quiere investigar para aprovechar sus potencialidades. Su principal ventaja es que no pierde de vista a la Tierra, algo prometedor para facilitar las comunicaciones.

La misión Capstone además demostrará el nivel tecnológico, la ruta más sencilla para acceder a esta órbita y la comunicación entre naves espaciales, lo que permitirá que estas se guíen entre ellas para que no tengan que depender enteramente del control terrestre, algo crucial para instalar una estación tan lejos de nuestro planeta, por más que sea cerca de nuestro satélite.

Las lecciones que podamos aprender de Capstone será la hoja de ruta que sigan las agencias espaciales gubernamentales y sus socios comerciales, para poner en órbita la estación Gateway, el ‘portal’ entre dos mundos que sirva para apoyar las idas y venidas de los astronautas, sus suministros y, en general, la primera colonia humana en el espacio exterior después de la Estación Espacial Internacional (EEI), que permita asentar una base permanente en la Luna, y de allí, saltar a otros mundos como Marte. @mundiario

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