Liang Wenfeng, el genio oculto tras la inteligencia artificial china que desafía a Silicon Valley
Hasta hace apenas unos días, el nombre de Liang Wenfeng era prácticamente desconocido fuera de los círculos tecnológicos chinos. Sin embargo, este ingeniero y experto en inteligencia artificial ha pasado de ser una figura enigmática a convertirse en el cerebro detrás de DeepSeek, la empresa que está revolucionando la IA a nivel global. Con 39 años y una trayectoria marcada por la innovación y la discreción, ha logrado lo que pocos creían posible: desarrollar un modelo de IA de código abierto que compite con los gigantes de Silicon Valley, pese a las restricciones tecnológicas impuestas a China por Estados Unidos.
Desde su base en Hangzhou, Liang ha construido un ecosistema tecnológico que combina aprendizaje automático, visión por computación y algoritmos financieros. Su incursión en el mundo de la IA no ha sido fruto del azar, sino el resultado de años de investigación y trabajo en el sector de las finanzas cuantitativas, donde aplicó modelos predictivos para gestionar inversiones con notable éxito.
Pese al revuelo generado por su última creación, el fundador de DeepSeek sigue manteniendo un perfil bajo. Sus intervenciones públicas han sido escasas y, hasta el momento, no ha hecho ninguna declaración sobre el impacto global de su compañía. “Nunca pretendimos ser disruptivos; ocurrió por accidente”, comentó en una de sus raras entrevistas.
De la aldea al éxito tecnológico
Liang nació en 1985 en una pequeña aldea de la provincia de Guangdong, en el sur de China. Hijo de maestros de primaria, destacó desde joven por su talento en matemáticas y su capacidad para resolver problemas complejos. En 2002, con solo 17 años, obtuvo la mejor puntuación de su instituto en el gaokao, el exigente examen de acceso a la universidad en China. Este logro le permitió matricularse en la Universidad de Zhejiang, en Hangzhou, donde estudió Ingeniería de la Electrónica y la Comunicación.
Durante su formación, profundizó en la inteligencia artificial y la visión por computación. En 2010, con 25 años, completó un máster con una tesis sobre algoritmos para el seguimiento de imágenes en sistemas de vigilancia. Poco después, orientó su carrera hacia el sector financiero, aplicando modelos de IA para la predicción de mercados en lo que se conoce como quantum trading o finanzas cuantitativas.
Inspirado por figuras como el matemático Jim Simons, Liang fundó en 2015 High-Flyer, un fondo de inversión basado en inteligencia artificial. En solo cuatro años, los activos de la firma se multiplicaron por diez, alcanzando los 10.000 millones de yuanes (unos 1.320 millones de euros). Para 2021, la cartera de High-Flyer superaba los 100.000 millones de yuanes (más de 13.400 millones de euros).
Sin embargo, en 2023, Liang decidió dar un giro radical a su trayectoria. Su empresa anunció que expandiría sus operaciones más allá del sector financiero para enfocarse en la Inteligencia Artificial General (IAG), el punto en el que las máquinas alcanzarían una comprensión similar a la humana. Apenas un mes después, nació DeepSeek.
El ascenso de DeepSeek y la reacción global
El impacto de DeepSeek ha sido inmediato y colosal. La startup ha desarrollado una IA capaz de competir con los modelos de OpenAI y Meta, pero con un enfoque más eficiente y de menor coste. A pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos a la exportación de semiconductores de última generación, la compañía china ha conseguido entrenar su sistema sin depender de chips avanzados ni de un equipo masivo: cuenta con solo 139 investigadores, una fracción del personal que emplean sus rivales occidentales.
El éxito de DeepSeek ha tenido repercusiones en los mercados financieros. La irrupción de su IA provocó que Nvidia, el gigante estadounidense de los microprocesadores, perdiera 589.000 millones de dólares en Bolsa, la mayor destrucción de valor en la historia del mercado bursátil. Mientras tanto, la aplicación de DeepSeek se convertía en la más descargada de la App Store en China.
En Pekín, la noticia ha sido recibida como un triunfo geopolítico. En plena competencia tecnológica entre China y Estados Unidos, el gobierno chino considera la inteligencia artificial una prioridad estratégica. No es casualidad que el 20 de enero, el mismo día que DeepSeek lanzó su última versión, Liang Wenfeng fuera recibido por el primer ministro Li Qiang. La imagen del encuentro, una de las pocas fotografías públicas del empresario, ha sido ampliamente difundida en China.
El futuro de la IA y la filosofía de Liang
Mientras DeepSeek gana notoriedad internacional, su creador mantiene su estilo discreto y reservado. En las pocas entrevistas que ha concedido, Liang ha insistido en la importancia de la innovación sin restricciones. “La creatividad necesita la menor intervención posible. Hay que dejar espacio para probar y equivocarse”, ha explicado.
Sin embargo, su empresa ya enfrenta desafíos importantes. El Departamento de Comercio de EE UU investiga si DeepSeek ha utilizado chips prohibidos para China, y OpenAI ha insinuado que la startup podría haber empleado modelos protegidos por derechos de autor en el entrenamiento de su IA.
Para Liang, la clave del éxito radica en la confianza en el talento joven y la capacidad de China para generar innovación propia. “Cuando apareció ChatGPT, mucha gente en China creía que la brecha con EE UU era insalvable. Pero la innovación necesita confianza. Esa confianza es más evidente en los jóvenes”, ha afirmado.
Con su revolucionaria IA en el centro del debate tecnológico global, Liang Wenfeng ha pasado de la sombra a la primera línea de la inteligencia artificial. Su visión del futuro promete seguir transformando el sector, desafiando a Silicon Valley y redefiniendo el papel de China en la carrera por la supremacía tecnológica. @mundiario