Por qué los vientos de Venus son tan feroces: un estudio apunta a las mareas térmicas diurnas

Imagen representativa de Venus. / Pixabay
Un nuevo estudio apunta a un ciclo diario de mareas térmicas como motor clave de la superrotación, un fenómeno que impulsa vientos más veloces que los huracanes más destructivos de la Tierra.

Los vientos de Venus son tan intensos que superan con holgura la potencia de un huracán de categoría 5. En las capas nubosas, la atmósfera gira alrededor del planeta a más de 100 metros por segundo y lo hace unas 60 veces más rápido que la propia superficie venusina.

Este fenómeno, conocido como superrotación, ha desconcertado durante décadas a la comunidad científica. Un nuevo estudio publicado en la revista AGU Advances ofrece ahora una respuesta más precisa al identificar el probable origen de esta velocidad extrema: un ciclo atmosférico diario impulsado por el calor del Sol.

La investigación, liderada por el posdoctorado Dexin Lai y su equipo, se centra en un proceso que hasta ahora había sido infravalorado: las mareas térmicas diurnas. Estas mareas son el resultado directo del calentamiento solar del lado diurno del planeta.

Durante mucho tiempo se pensó que las mareas semidiurnas —aquellas que se repiten dos veces por día venusiano— eran las principales responsables del transporte de momentum que alimenta la superrotación. Sin embargo, los nuevos datos apuntan en otra dirección. Según estos investigadores, las mareas térmicas diurnas desempeñan un papel predominante en impulsar el movimiento ascendente del momentum atmosférico hacia la cima de las densas nubes del planeta.

Comprender este fenómeno requiere un contexto más amplio. Venus es un planeta rocoso que gira extremadamente despacio: una rotación completa dura 243 días terrestres. Su atmósfera, en cambio, orbita el planeta en solo cuatro días. Este desajuste genera un sistema dinámico donde múltiples procesos —circulaciones meridionales, ondas planetarias y las propias mareas térmicas— interactúan para sostener la superrotación. El nuevo estudio aporta claridad sobre cuál de esos procesos parece tener más peso.

El trabajo se desarrolló a partir de datos recopilados entre 2006 y 2022 por dos misiones clave: la Venus Express de la Agencia Espacial Europea y la Akatsuki de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. Ambas estudiaron la atmósfera midiendo cómo las ondas de radio se curvan al atravesar sus capas, una técnica que permite estimar la temperatura, densidad y estructura de los vientos.

A partir de estas mediciones, los investigadores construyeron un modelo numérico capaz de reproducir la superrotación y evaluar la contribución de cada tipo de marea térmica.

Una de las novedades más destacadas del estudio es el análisis detallado de las mareas térmicas en el hemisferio sur del planeta, una región que había recibido menos atención en investigaciones anteriores. Este enfoque permitió detectar la intensa presencia de mareas diurnas y su protagonismo en el transporte de momentum hacia las capas superiores de la atmósfera. Los autores sostienen que este hallazgo modifica la comprensión previa del fenómeno, ya que sitúa a las mareas diurnas —y no a las semidiurnas— como uno de los principales motores de la superrotación.

En sus declaraciones, los investigadores explican que “las mareas diurnas muestran una influencia más fuerte de lo que se había estimado y su contribución es esencial para entender la estructura del viento en Venus”. Añaden que “este mecanismo podría ser clave para interpretar los patrones atmosféricos de otros planetas de rotación lenta”.

Aunque señalan que aún es necesario precisar más la magnitud exacta de esa contribución, los resultados abren una vía sólida para explicar por qué los vientos de Venus son tan extremos y qué procesos físicos los sostienen. Además, ofrecen un marco útil para anticipar comportamientos atmosféricos en exoplanetas cercanos a sus estrellas, donde la combinación de rotación lenta y calentamiento intenso podría generar dinámicas similares. @mundiario