La IA revoluciona el mundo de las gafas: ¿innovación o estrategia de marketing?

Una mujer con gafas. / Pixabay.
VisionLab introduce cristales creados con inteligencia artificial, prometiendo una experiencia visual personalizada y más cómoda.

Más del 60% de los españoles mayores de 15 años utilizan gafas, según datos recientes. Sin embargo, la elección de unas lentes adecuadas sigue siendo un proceso que combina necesidad y presupuesto. La aparición de cristales diseñados con inteligencia artificial (IA), como los introducidos por VisionLab, plantea una nueva pregunta: ¿realmente aportan algo revolucionario o son simplemente un reclamo de marketing?

VisionLab asegura que sus cristales "Kümer IA" ofrecen una visión más nítida, sin distorsiones y con mayor comodidad. Estas lentes se personalizan utilizando bases de datos que analizan las necesidades únicas de cada usuario. Según VisionLab, el resultado es una experiencia visual adaptada y optimizada.

El proceso comienza como cualquier otro: una revisión oftalmológica y la selección de la montura. Sin embargo, la innovación radica en los pasos posteriores. Además de las medidas tradicionales, el usuario completa un cuestionario que abarca desde hábitos de vida hasta detalles técnicos de uso, como el tiempo frente a dispositivos o las horas al aire libre. Con esta información, la IA determina cómo debe tallarse la lente, fabricándola de manera personalizada.

Una nueva era

En una prueba real, el resultado fue mixto. Si bien la nitidez y la transición sin distorsiones destacaron como puntos fuertes, el precio se presentó como un obstáculo. Para una graduación baja, como 1 dioptría de miopía y 0,50 de astigmatismo, el coste de los cristales se duplicó frente a opciones tradicionales. Por otro lado, para gafas progresivas, la diferencia económica rondó los 50 euros, un margen más razonable.

La experiencia al usar las gafas reveló una mejora evidente en la visión a largas distancias y una sensación de comodidad que destacó en situaciones dinámicas. Sin embargo, para usuarios con graduaciones bajas, el beneficio percibido podría no justificar el desembolso adicional.

En definitiva, los cristales con IA abren una nueva era en el mundo de la óptica. Si bien prometen avances significativos, su viabilidad económica y el impacto real dependerán del perfil de cada usuario. La pregunta clave persiste: ¿estamos ante una revolución tecnológica o una estrategia de mercado para capturar la atención del consumidor? @mundiario