A Gandareira: cuando la arquitectura encuentra su lugar
El campo de fútbol de A Gandareira, en Bandeira (Silleda, Pontevedra), es mucho más que una infraestructura deportiva. Es una pieza de arquitectura feliz, una obra donde todo parece haber encontrado su sitio. Lejos de ser una intervención convencional, su proceso y resultado revelan una reflexión profunda sobre el valor del lugar, la técnica constructiva y el diseño con sentido. De hecho, la obra del campo de fútbol de A Gandareira, diseñada por los arquitectos Abraham Castro y Carlos Pita, fue premiada en la XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo de Asunción (Uruguay).
La historia de esta obra comenzó entre dificultades, con la imposibilidad inicial de ejecutarla tal como estaba proyectada. Sin embargo, ese obstáculo inicial dio paso a una oportunidad para repensar todo el sistema constructivo y lograr una arquitectura que no sólo resuelve un programa funcional, sino que también genera espacio, lugar y memoria. A Gandareira no es una suma de elementos, sino un cuerpo coherente, sistemático, que construye identidad a través de la forma, resume el arquitecto Carlos Pita.
Inspirado en la máxima de Auguste Perret —“la construcción es el lenguaje de la arquitectura”—, el proyecto adoptó la prefabricación como estrategia no sólo técnica sino también formal. La decisión de trabajar desde el inicio con piezas prefabricadas permitió un riguroso control del lenguaje arquitectónico. Las T invertidas, los bancos, los elementos estructurales… todo fue diseñado con una lógica de repetición y optimización, sin renunciar a una expresividad propia.
Uno de los elementos más característicos del proyecto es la utilización de las piezas de pavicéspede de Cerámicas Campo. Pensadas en origen como pavimento, estas piezas fueron reinterpretadas y adaptadas como celosías, zócalos, cerramientos, bancos e incluso elementos decorativos. Esta versatilidad, lejos de ser un recurso improvisado, refleja una mirada arquitectónica atenta, capaz de extraer nuevas posibilidades de lo cotidiano.
Rodiñas, alternativa emergente
La bancada principal es quizá el ejemplo más elocuente de la eficacia del sistema. Resuelta con un solo tipo de pieza prefabricada, se logró configurar toda la estructura, respondiendo tanto a exigencias estructurales como a las de uso. Las mismas secciones resuelven diferentes condiciones de carga, optimizando materiales y simplificando la producción.
La aparente simplicidad formal encubre, sin embargo, una complejidad técnica nada trivial, observa Daniel Hermosilla, director gerente de Rodiñas, que intervino en su construcción.
El resultado es una obra con una fuerte presencia plástica, pero sobre todo, con una capacidad notable para construir significado. A Gandareira crea lugar allí donde antes no lo había. Donde antes no existía tipología, ahora hay una pieza de arquitectura nueva, fresca, adaptada a su entorno. Un lugar donde, como dijo uno de los autores, “jugar al fútbol sea una fiesta”.
A Gandareira no solo da respuesta a las necesidades de un campo de fútbol base. También aporta al patrimonio arquitectónico de Galicia, y lo hace desde una mirada contemporánea, sostenible y consciente. Una arquitectura que, sin estridencias, sabe encontrar su sitio. @mundiario