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¿La felicidad puede ser tan contagiosa como una gripe?

Un estudio publicado por la revista Royal Society Open Science sugiere que al igual que el hábito de fumar, la obesidad, el alcoholismo, ir al gimnasio o incluso la capacidad de concentrarse, podrían contagiarse a través de las personas que nos rodean.

¿La felicidad puede ser tan contagiosa como una gripe?
Grupo de amigos. / Pexels.com.
Grupo de amigos. / Pexels.com.

Ibed Méndez

Periodista.

La felicidad se contagia como cualquier otra enfermedad. Así lo ha dejado claro un estudio publicado por la revista británica Royal Society Open Science, el cual asegura que compartir tiempo con amigos alegres, bien sea de forma online o en persona, puede contribuir a la transformación de la vida propia.


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La investigación parte de otros análisis científicos que durante años han sostenido que la felicidad y la tristeza, así como el hábito de fumar, la obesidad, el alcoholismo, el hábito de ir al gimnasio o incluso la capacidad de concentrarse pueden contagiarse a través de las personas que nos rodean.

Para llegar a esta conclusión, los expertos realizaron un estudio matemático a unas 3.000 personas voluntarias. El experimento pretendía demostrar el grado de amistad que existía entre cada pareja de participantes y partiendo de este hecho demostrar que, tal como se han creído, las personas que tenían más amigos felices gozaban de un mejor estado de ánimo, el cual, además, tendía a mejorar con el transcurrir del tiempo.

Así mismo, el informe ha detallado que lo propio ocurre con las relaciones con personas que mantienen pensamientos negativos. Los síntomas relacionados con la depresión, como el sentirse inútil, cansado o desinteresado por las cosas de la vida, también siguen el mismo patrón de contagio, lo cual puede representar un grave riesgo para la salud.

La investigación británica concluye dejando claro que no es necesario que se abandone a los amigos por el hecho de que estos la estén pasando mal. En este punto, los científicos subrayan que el efecto de contagio suele ser corto y no lo suficientemente potente como para sumergir a alguien en una depresión. @mundiario