La explosión del color en animales: un fenómeno de 100 millones de años en evolución
En los últimos 100 millones de años, la evolución animal ha presenciado una notable explosión en el uso de las señales de color, especialmente para advertencia y cortejo. Un estudio reciente realizado por la Universidad de Arizona y publicado en Biological Reviews examina cómo los animales y las plantas han desarrollado complejas estrategias de coloración para la comunicación, y explica las funciones y cronología evolutiva de estos colores llamativos.
El grupo de investigadores liderados por el profesor John J. Wiens, analizaron la evolución de las señales de color, que incluyen tonos intensos como el rojo, amarillo, azul y violeta, los cuales son muy visibles en el entorno natural. Estos colores cumplen roles vitales en la comunicación intra e interespecies, tanto para advertir a los depredadores como para atraer a parejas reproductivas.
Uno de los ejemplos más característicos de señalización sexual es el pavo real, cuyo colorido plumaje con manchas iridiscentes resulta esencial para atraer a las hembras. Las señales de advertencia, por otro lado, se observan en especies venenosas como ciertas serpientes y ranas coloridas de América Latina, que usan estos colores brillantes para disuadir a sus depredadores.
El estudio se centra en dos tipos de señales de color: las de advertencia, que evolucionaron aproximadamente hace 150 millones de años, y las sexuales, que surgieron hace unos 100 millones de años. Aunque la capacidad de ver en color apareció hace 500 millones de años, fue solo en el último tramo de la evolución animal cuando se produjo esta explosión en el uso de colores llamativos. Los investigadores sugieren que la diversificación de ciertos grupos, como los peces con aletas radiadas, las aves y las lagartijas, podría haber impulsado esta evolución explosiva.
En el ámbito de las plantas, los colores también desempeñan funciones cruciales: en los frutos, facilitan la dispersión de semillas, mientras que en las flores ayudan a atraer polinizadores. La evolución de las frutas coloridas se remonta a unos 350 millones de años, y la de las flores coloridas a 200 millones de años, haciendo evidente que las plantas también han desarrollado estrategias visuales avanzadas en su interacción con el entorno.
"Queríamos saber cuándo evolucionó la coloración brillante y cuál era el propósito de esa coloración. En gran medida, esa es la razón por la que realizamos este estudio", explicó Zachary Emberts, profesor adjunto en la Universidad Estatal de Oklahoma y coautor del estudio.
Wiens explicó que las señales de advertencia son al menos cinco veces más comunes que las señales de cortejo. Una razón para esta prevalencia es que los animales con colores de advertencia no necesitan ver en color para ser efectivos en su defensa; otros animales pueden percibir el peligro sin que la especie en cuestión tenga una visión avanzada.
En contraste, las señales de cortejo requieren que ambos sexos tengan una visión del color lo suficientemente desarrollada para comunicarse entre sí, lo cual limita la manifestación de estas señales a vertebrados y artrópodos con ojos bien desarrollados, como mamíferos, peces, aves y algunas arañas e insectos.
"En el futuro, sería aún más interesante estudiar qué impulsa la capacidad de los animales para ver colores específicos como el rojo o el azul", dijo Emberts, que también colaboró en el estudio. @mundiario