La Estación Espacial Internacional caerá de vuelta a la Tierra en 2031

La Estación Espacial Internacional en órbita. / Pixabay
La Estación Espacial Internacional en órbita. / Pixabay

La NASA reveló que uno de los objetos más complejos diseñados por la humanidad, terminará estrellándose en un punto lejano del océano Pacífico en unos 10 años.

La Estación Espacial Internacional caerá de vuelta a la Tierra en 2031

Nada dura para siempre, ni siquiera la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés), que verá su última década de vida útil tras 21 años permitiéndole a la humanidad tener presencia ininterrumpida en el espacio, y siendo un instrumento vital, de 108 metros de largo, para más de 3.000 investigaciones científicas vieran respuesta en lo alto.

La ISS terminará estrellándose en un lugar del océano Pacífico, conocido como Punto Nemo (en homenaje al Capitán Nemo, de la novela de Julio Verne Veinte mil leguas de viaje submarino). Se ubica a 4.828,032 kilómetros de Nueva Zelanda y a tan sólo 3.218,688 al norte de la Antártida. Este lugar está tan apartado de la población humana que las únicas personas cercanas son los astronautas a bordo de la ISS, a 227 millas náuticas desde el espacio, o lo que es lo mismo, 420 kilómetros.

Una vez que cumpla sus funciones programadas, en 2030, en junio o julio se pondrá en marcha el descenso a la órbita terrestre, y será más o menos en enero cuando caiga, uniéndose al cementerio de artefactos espaciales como satélites y astronaves que acaban sepultadas bajo el mar de nadie. Después de todo, Punto Nemo es el lugar más alejado del planeta y no le pertenece a ningún Estado.

La nueva carrera espacial

La estación fue puesta en órbita el 20 de noviembre de 1998, pero inició sus funciones en 2001. En aquel entonces, el proyecto fue llevado a cabo bajo la cooperación internacional de los Gobiernos a través de la NASA, la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y la Agencia Espacial Europea (ESA). Este hito marcó una época de innovación científica con acción pública y entidades gubernamentales que garantizaron la democratización

Sin embargo, ahora su cese se relaciona con una “transición suave” a la gestión espacial de las empresas privadas. Según la NASA, ello consiste en una nueva era, donde las compañías espaciales privadas como SpaceX de Elon Musk, Blue Origin de Jeff Bezos o Virgin Galactic de Sir Richard Branson, podrán desarrollar sus propias estaciones privadas en el espacio.

Estas naves comerciales se ubicarían en la órbita baja de la Tierra, pudiendo servirles tanto a las agencias privadas como a las gubernamentales, como han señalado en este informe.


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Un cementerio espacial

La basura espacial que reingresa en la atmósfera terrestre es de hecho muy común. En algunas ocasiones resulta bastante vistoso, al dejar un halo iridiscente que puede ser presenciado, o también puede ser desintegrada de manera sigilosa, sólo pudiendo ser percibidas por las tecnologías rastreadoras.

No se prevé que la ISS caiga completa al mismo lugar. Más que intacta, según los científicos, se convertirá en muchos escombros, “que caerán a diferentes etapas del Punto de Nemo” para hundirse al fondo del océano. Pero aún existe el “ligero” riesgo de que, al tratarse de un objeto tan grande, no se destruya completamente. Pero para eso los operadores calculan su trayectoria para que descienda en donde pueda ocasionar el menor daño posible, de cara al 2031.

Pero para ello deben asegurarse de vigilar constantemente las maniobras de la ISS una vez cese sus funciones, debido a que la “alta actividad solar tiende a expandir la atmósfera terrestre e incrementa su resistencia a la velocidad del ISS, resultando en un mayor arrastre pérdida natural de altitud”, según la NASA.

El punto más remoto del planeta  

Desde la década de los 70, las naciones que han puesto en marcha sus proyectos espaciales han utilizado el Punto Nemo como un cementerio para los restos de ya 263 artefactos. También conocido como Punto de Inaccesibilidad del Pacífico, se calcula que en realidad es el rincón más remoto del planeta, sin islas cercanas, ni civilización o humanos en miles de kilómetros a la redonda.

En cuanto al dilema moral de lanzar basura espacial al océano, pues los astrónomos aseguran que es lo “más seguro”. Esto es, para que los remanentes de objetos espaciales vaguen por el espacio, y choquen con otros artefactos en funcionamiento o no, es preferible que caigan en un lugar destinado a ello ante la posibilidad de hacerlo por accidente en otro lado, e incluso con más escombros de los previstos.

Desde el Instituto Alfred Wegener en Bremerhaven, Alemania, indican que en esa área también existe una marcada ausencia de fauna. “Lo más seguro es que el fondo sea habitado por pepinos de mar, pulpos y criaturas abisales”, pero advierten de que no sería en grandes cantidades.

Además de ello, señalan que el combustible que tienen las naves o satélites cuando caen no contaminarían las aguas, ya de por si carentes de muchos nutrientes, de la zona debido a que entrarían en combustión en la atmósfera. Del mismo modo indican que los materiales que suelen conformar estos objetos (titanio, aluminio y acero inoxidable) “no son tóxicos”. @mundiario

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