Un empresario acusado de estafa vende terapias experimentales contra el cáncer
David Mejía, un joven mallorquín de 28 años, viajó en diciembre de 2019 a Gibraltar y Marbella con la esperanza de someterse a un tratamiento experimental para combatir un cáncer raro. Este tratamiento, ofrecido por la empresa Immucura Med SL, prometía entrenar las células dendríticas de Mejía para combatir su tumor. Sin embargo, un mes después, el joven falleció, y ahora las autoridades investigan si fue víctima de una estafa por parte de la empresa, dirigida por Johannes Schumacher, un exbanquero de inversión.
La Fiscalía de Marbella ha iniciado una investigación por un posible delito de estafa y otro contra la salud pública, después de que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) alertara sobre la ilegalidad del tratamiento ofrecido por Immucura.
Según la AEMPS, la terapia con células dendríticas que la empresa promocionaba no contaba con ninguna autorización válida ni entraba dentro de los parámetros permitidos por la ley para ensayos clínicos, usos compasivos o tratamientos aprobados en hospitales.
Un entramado de clínicas
A pesar de la sanción y el cese de actividades impuestos por la Junta de Andalucía en 2020, Immucura ha continuado operando en varios países europeos. Un consorcio internacional de periodistas, en el que participan medios como EL PAÍS y la cadena alemana ZDF, ha destapado un entramado de clínicas, laboratorios y empleados sin la debida cualificación médica, dedicados a la comercialización de tratamientos por valores que superan los 40.000 euros.
Schumacher ha defendido las acciones de su compañía argumentando que Immucura solo actúa como intermediaria entre pacientes y laboratorios, aunque se ha negado a proporcionar detalles sobre los profesionales médicos que supuestamente realizan los tratamientos. Los laboratorios alemanes contactados por los periodistas han negado cualquier relación con Immucura, generando aún más dudas sobre la legalidad y efectividad de los tratamientos ofrecidos.
A día de hoy, Immucura ha tratado a más de 1.000 pacientes en al menos seis países europeos, pese a no contar con las autorizaciones pertinentes. Las autoridades sanitarias de varias naciones están estrechando el cerco sobre la empresa, mientras se cuestiona la integridad de las terapias y el impacto en las vidas de personas desesperadas en busca de una cura para el cáncer. @mundiario