La ecuación que podría resolver el enigma del origen de la enfermedad de Alzheimer

Alzheimer. / Pexels.
Alzheimer. / Pexels.
con la irrupción de la tecnología algorítmica y la Inteligencia Artificial, los profesionales clínicos han encontrado unos aliados perfectos para ampliar el espectro de sus investigaciones y alcanzar la obtención de resultados a muy corto plazo.
La ecuación que podría resolver el enigma del origen de la enfermedad de Alzheimer

Mi por conocer los mecanismos de la enfermedad de Alzheimer se inició en el año 2011, pero realmente fue en el año 2016 cuando desarrollé un algoritmo a través del cual se calcula, de forma predictiva, la probabilidad de padecer dicha patología. Lo denominé “ADNe”.

Ese fue el año en el cual se iniciaron las pruebas con pacientes. Dicha etapa duró 2 años y culminó con el reconocimiento internacional de la Academia Europea de Economía en su apartado de Investigación en Políticas Sanitarias (AEDEM).

A pesar de contar con un equipo de colaboradores y consultores clínicos, siempre me he centrado en el desarrollo de la tecnología algorítmica, evitando entrar en el campo de la neurología de la que me confieso un gran admirador pero no un experto.

Lo cierto es que este tipo de investigaciones sobre modelos matemáticos no se realizan en laboratorios clínicos ni en espacios repletos de muestras bioquímicas, sino a través de sofisticados instrumentos de computación. Los modelos matemáticos son capaces de medir cualquier cosa…  entendiendo como cosa, una cadena de sucesos. Su papel es complementario pero muy versátil, ya que no se requiere un profundo conocimiento de los elementos a medir.

A pesar de los enormes avances tecnológicos existentes, los recursos más utilizados para acercarnos al diagnóstico de esta patología son los test memorísticos basados en el diálogo entre paciente y facultativo meses, o incluso años, después de la observación de carencias cognitivas y funcionales en el individuo.

Desde hace años la comunidad científica está trabajando activamente en diferentes líneas de investigación, pero parece que los resultados no llegan. La hipótesis más utilizada es la determinación de la acumulación en las neuronas de las proteínas Beta Amiloide y TAU aunque existe un fuerte debate sobre si son origen o consecuencia de la enfermedad.

En cuanto a las herramientas utilizadas nos encontramos tanto con mediciones basadas en la observación como con tecnologías que muestran neuroimágenes, pero la novedad reside en que se trata de la primera vez que se formula una patología a través de un patrón numérico.

El caso es que recientemente los datos tomados en las pruebas efectuadas durante el año 2016 y 2018 se volvieron a secuenciar quedando al descubierto una sorprendente relación matemática de 3 fases que se repite en el 97% de los pacientes evaluados.

El inicio de la secuencia siempre es el mismo. Un bloqueo en la liberación neurotransmisora asociada a la capacidad de análisis, síntesis y de generación de habilidades concluyentes que se inicia años antes de la evidencia sintomática. Una vez desencadenado el proceso, las descompensaciones entre el resto de sinapsis van tomando múltiples y diferentes direcciones, limitando los recursos existentes. La ecuación trabaja sobre las combinaciones entre 9 neurotransmisores.

A cada descompensación neurotransmisora, nuestras neuronas buscan un nuevo enlace para enrutar correctamente la cadena de sinapsis perdida y así recuperar el equilibrio. En el caso de no encontrar rápidamente dicho enlace, las conexiones se van degradando hasta desaparecer.

El conocimiento de las variables de dicha ecuación podría permitir un extenso desarrollo farmacológico basado en la estimulación de la liberación y recepción de neurotransmisores antes de la aparición de las primeras fases de la enfermedad. Así mismo, dicha tecnología algorítmica ya se está aplicando para determinar la ecuación de la enfermedad de Parkinson y de otros trastornos.

Parece ser que con la irrupción de la tecnología algorítmica y la Inteligencia Artificial, los profesionales clínicos han encontrado unos aliados perfectos para ampliar el espectro de sus investigaciones y alcanzar la obtención de resultados a muy corto plazo.

La ecuación que podría resolver el enigma del origen de la enfermedad de Alzheimer
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