¿Por qué los dispositivos buscapersonas son clave en la comunicación de Hezbolá?

Buscapersonas o bíper. / RR.SS
El uso de bíperes se intensificó tras los atentados del 7 de octubre, cuando su líder advirtió a sus seguidores de que los servicios de inteligencia israelíes habían logrado infiltrarse en la red de telefonía móvil.

A pesar de su casi extinción con la llegada de los teléfonos móviles, los bíperes, también conocidos como buscapersonas o ‘pagers’, siguen siendo una herramienta confiable en determinados entornos, como hospitales y grupos que priorizan la seguridad en sus comunicaciones. Su fiabilidad en situaciones donde las redes móviles pueden fallar o ser interceptadas ha mantenido su uso, particularmente en el movimiento islamista Hezbolá, cuyos altos cargos han empleado estos dispositivos durante años.

El uso de bíperes por parte de Hezbolá se intensificó tras los atentados del 7 de octubre, cuando su líder, Hassan Nasrallah, advirtió a sus miembros que los servicios de inteligencia israelíes habían logrado infiltrarse en la red de telefonía móvil, según revelaron este martes expertos en seguridad al diario The New York Times. Ante esta amenaza, los miembros de la milicia islamista comenzaron a confiar en los bíperes, que utilizan su propia frecuencia de radio, evitando las vulnerabilidades de los teléfonos móviles.

Este martes, una explosión simultánea de decenas de buscapersonas en Líbano, utilizados por miembros del grupo chií libanés, dejó miles de heridos y varios muertos. El grupo islamista ha señalado a Israel como responsable de este ataque, en el que la detonación de los dispositivos de comunicación causó graves consecuencias. Aunque no se ha confirmado oficialmente la causa exacta, la preocupación por la seguridad de las telecomunicaciones en Hezbolá ha sido un tema recurrente durante años.

Según Amer Al Sabaileh, experto en seguridad regional y profesor en Jordania, Hezbolá ha restringido el uso de teléfonos móviles en sus operaciones, especialmente en el sur de Líbano, cerca de la frontera con Israel. Esta precaución se debe a que los móviles pueden ser fácilmente rastreados y localizados, lo que representa un riesgo considerable para los miembros del grupo. En cambio, los buscapersonas, que no dependen de redes móviles, ofrecen una mayor seguridad, ya que sus señales no son tan susceptibles de ser interceptadas.

¿Cómo funcionan los buscapersonas?

Estos pequeños dispositivos, que permiten recibir mensajes, alertas sonoras o números de teléfono, funcionan mediante su propia radiofrecuencia, lo que los convierte en una opción ideal en áreas donde las redes de telefonía móvil pueden ser vulnerables a ataques o interrupciones. "La señal de los buscapersonas puede atravesar acero y metal, mientras que la de un teléfono móvil podría bloquearse", asegura la empresa estadounidense Spok, especializada en estos dispositivos. Además, compañías como Discover Systems destacan la fiabilidad de los bíperes en situaciones donde fallan las redes wifi o telefónicas.

Aunque los buscapersonas fueron muy populares en las décadas de 1980 y 1990, su uso disminuyó con la aparición de los teléfonos móviles. Sin embargo, siguen siendo esenciales en ciertos contextos, como los hospitales, donde su capacidad para recibir mensajes críticos en áreas con mala cobertura los mantiene en uso. Un estudio del Journal of Hospital Medicine de 2017 reveló que casi el 80% de los médicos en hospitales de Estados Unidos seguían utilizando buscapersonas, y que la mitad de los mensajes recibidos estaban relacionados con la atención al paciente.

El primer buscapersonas fue patentado en 1949 por Alfred Gross, un pionero en la comunicación inalámbrica, y comenzó a utilizarse en un hospital de Nueva York. Motorola, que dominó el mercado durante décadas, registró el término ‘pager’ en 1959 y lanzó su primer modelo, el Pageboy 1, en 1964, el cual solo permitía emitir una alerta sonora. No fue hasta los años 1980 que se incorporó la capacidad de enviar mensajes escritos, consolidando su utilidad en ámbitos críticos.

En su apogeo, en 1994, había 61 millones de buscapersonas en circulación en todo el mundo. Aunque su uso ha disminuido con la masificación de los teléfonos móviles, los buscapersonas siguen siendo relevantes en situaciones de alta seguridad y en sectores donde la fiabilidad en las comunicaciones es esencial, como lo demuestran tanto Hezbolá como los sistemas hospitalarios. @mundiario