Descubren que los pterosaurios podían cambiar el color de sus plumas

Reconstrucción artística de un pterosaurio./ Gabriel Lío
Reconstrucción artística de un pterosaurio./ Gabriel Lío

Un equipo de científicos ha logrado confirmar que estos fósiles alados en realidad tenían plumas, y que podían controlar su coloración a voluntad. 

Descubren que los pterosaurios podían cambiar el color de sus plumas

El pterosaurio, conocido por su llamativa cresta y esponjoso pelaje, fue uno de los primeros vertebrados que conquistaron el cielo. Habiendo habitado la Tierra en la era mesozoica (hace entre 230 y 66 millones de años), no era un dinosaurio, pero sí convivió con ellos durante su existencia, especialmente desde los aires, donde dejaba perplejos a los demás animales exhibiendo su plumaje.

Pero hasta hace poco no se sabía con exactitud si estos animales voladores en realidad poseían plumas, y si, en caso de tenerlas, para qué les servían. Un equipo conformado por las paleontólogas Aude Cincotta y Maria McNamara y por Pascal Godefroit, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, se aliaron con otros científicos de Brasil y de Bélgica para analizar un fósil que dio fin a este polémico debate.

Hasta ahora no estaba claro que estos animales tuvieran plumas, y de haberlas tenido, era una incógnita saber si las usaban para volar. Sí se conocía que presentaban un pelaje esponjado, conformado por fibras muy similar a los pelos, conocidas como picnofibras. Pero el estudio publicado en la revista Nature confirma que sí, en realidad estos reptiles voladores tenían plumas, y que podían hacerlas cambiar de color a voluntad.

Encuentran pigmentaciones en sus plumas

La investigación ocurre tras el encuentro de un cráneo de un Tupandactylus imperator fosilizado, un pterosaurio del Cretácico Inferior de aproximadamente entre 113 millones y 115 millones de años de antigüedad, descubierto en un yacimiento al noreste de Brasil. En la parte inferior de la cresta del espécimen, los investigadores descubrieron dos diferentes tipos de estructuras.

Se trata de dos tipos de plumas, unas pequeñas no ramificadas y peludas de un solo filamento, y otras ramificadas más grandes y esponjosas que se asemejan mucho al plumaje de las aves modernas. “No esperábamos ver esto en absoluto. Durante décadas los paleontólogos hemos discutido si los pterosaurios tenían plumas, pero las plumas de este espécimen cierran definitivamente el debate, ya que están claramente ramificadas a lo largo de toda su longitud, como en las aves actuales”, asegura Cincotta.

Analizando esas plumas bajo microscopios electrónicos de alta potencia, se hallaron melanosomas conservados en el tiempo, es decir, estructuras donde se produce el pigmento (la melanina) que habían quedado inmortalizadas en el cráneo. Los científicos hallaron diferentes tipos de estos melanosomas, tanto en las plumas como en la piel del animal, una característica única que sólo había sido identificada en los terópodos como el tiranosaurio rex o los velociraptores, además de las aves actuales, que son descendientes directos de estos reptiles terrestres.

De acuerdo con lo planteado por los investigadores, el descubrimiento de plumas ramificadas con melanosomas sugiere que las plumas se originaron de un ancestro en común, compartido por los terópodos y los pterosaurios, en el Triásico Inferior (252 a 247 millones de años en el pasado).

El fósil regresa a Brasil

“Como los tipos de plumas de los pterosaurios tenían diferentes formas de melanosomas, estos animales debían tener la maquinaria genética para controlar los colores de sus plumas. Esta característica es esencial para el patrón de color y demuestra que la coloración era una característica crítica incluso de las primeras plumas”, detallan los investigadores.

Ello demuestra que en realidad es probable que las plumas “no se hayan usado para volar”, sino para exhibición en forma de comunicación visual y para regular su temperatura corporal.  

Además, gracias a los esfuerzos de los científicos, a las autoridades gubernamentales y a un donante privado que ha apoyado la investigación, se ha logrado expatriar el fósil a Brasil, regresando a su lugar de origen, para que “se conserve de forma segura para la posteridad” e “inspirar a las futuras generaciones de científicos a través de exposiciones públicas”. @mundiario

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