Confirmado el hallazgo de los restos de Teodomiro, precursor del Camino de Santiago hace 12 siglos

Teodomiro, fue obispo de la diócesis de Iria Flavia. / RR SS.
Una investigación internacional ha confirmado que los restos óseos hallados en 1955 bajo la Catedral de Santiago de Compostela pertenecen a Teodomiro, el obispo que identificó la supuesta tumba del apóstol Santiago.

Una investigación reciente ha logrado desvelar la identidad de los restos encontrados en la catedral de Santiago de Compostela, confirmando que pertenecen a Teodomiro, el obispo que hace 12 siglos identificó la supuesta tumba del apóstol Santiago, lo que dio lugar a la creación del Camino de Santiago. Este hallazgo, resultado de un exhaustivo análisis de ADN, ratifica la existencia de Teodomiro y proporciona una nueva perspectiva sobre su vida y el contexto histórico en el que vivió.

En julio de 2019, un equipo liderado por el arqueólogo Patxi Pérez-Ramallo accedió a una cripta oculta bajo el suelo del templo. En ese lugar, se encontraban los restos de la que se considera la primera necrópolis de Santiago, donde los primeros habitantes de la ciudad, principalmente devotos cristianos, fueron enterrados. Entre esas antiguas sepulturas, en la parte más noble del cementerio, se halló una lápida que indicaba la tumba de Teodomiro, el obispo de Iria Flavia (actual Padrón), una figura clave en la historia del cristianismo en la Península Ibérica.

Teodomiro es conocido por haber identificado, según la tradición, la tumba del apóstol Santiago en un remoto bosque gallego, un hecho que atrajo la atención del rey Alfonso II de Asturias y que dio origen al Camino Primitivo, la primera ruta de peregrinación a Santiago de Compostela. Sin embargo, durante décadas, la autenticidad de los restos atribuidos al obispo había sido cuestionada.

En 2014, la Fundación Catedral de Santiago emprendió un proyecto para aplicar las más avanzadas técnicas de análisis molecular a los restos hallados bajo la tumba de Teodomiro. Dirigido por Pérez-Ramallo, un historiador especializado en datación y análisis forense, el proyecto tenía como objetivo despejar las dudas sobre la identidad del obispo. El trabajo culminó en una noche de noviembre de 2019, cuando el equipo de arqueólogos retiró cuidadosamente la cubierta metálica que sellaba la caja funeraria desde los años 50. Dentro, encontraron los huesos del supuesto obispo, que incluían una calavera, costillas y huesos de las extremidades.

El análisis de ADN realizado en estos restos ha confirmado que pertenecen a un hombre de complexión débil, que probablemente no realizó trabajos físicos intensos, características que concuerdan con la vida de un obispo. La datación por carbono 14 sitúa la muerte de este individuo en torno al año 820, con un margen de error de 15 años, lo que coincide con la época en que vivió Teodomiro. Además, los estudios isotópicos indican que esta persona tuvo una dieta austera, aunque no tan espartana como la de los campesinos de la época, lo que refuerza la teoría de que se trataba de un clérigo de alto rango.

Uno de los hallazgos más sorprendentes es la ascendencia norteafricana detectada en el genoma de Teodomiro. Este rasgo, que también se encuentra en algunos gallegos contemporáneos, sugiere una conexión con poblaciones que habitaron el norte de África durante el Imperio Romano. Es posible que los antepasados del obispo hayan cruzado el Estrecho de Gibraltar junto con los invasores musulmanes, para luego establecerse en la Galicia cristiana.

La investigación, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Antiquity, ha sido liderada por Pérez-Ramallo y cuenta con la colaboración de expertos internacionales como Tom Higham, especialista en dataciones de la Universidad de Oxford. El genetista Carles Lalueza-Fox, del CSIC, ha destacado la relevancia de este estudio, comparándolo con otros trabajos similares que han arrojado luz sobre figuras históricas como Beethoven o Ricardo III. Sin embargo, Lalueza-Fox subraya que una identificación completamente indiscutible requeriría comparar el ADN de Teodomiro con el de posibles descendientes, una tarea casi imposible dada la antigüedad del obispo.

Con la identidad de Teodomiro prácticamente confirmada, el siguiente paso será devolver sus restos al lugar donde fueron hallados, esta vez en un emplazamiento más visible dentro de la catedral. No obstante, la posibilidad de realizar un análisis similar en los restos atribuidos al apóstol Santiago parece remota. La bula papal que certifica la autenticidad de estos restos prohíbe su manipulación, y cualquier intento de hacerlo podría desvirtuar la leyenda que ha sustentado durante siglos una de las peregrinaciones más importantes del cristianismo. @mundiario