Las botellas de plástico y sus peligros

Botella de plástico. / RR SS.
Botella de plástico. / RR SS.
Recientes investigaciones evidencian la peligrosidad de estos envases, fabricadas con polímeros que fácilmente logran liberar sustancias potencialmente perjudiciales para la salud.
Las botellas de plástico y sus peligros

Las botellas de plástico, tan comunes en nuestra vida diaria, tanto por su facilidad en el transporte como por su bajo coste es un envase admitido y disfrutado a diario por la población mundial (la revolución de materiales plásticos que comienza hace 40 años), pero debemos saber que comportan un riesgo, y que actualmente hay equipos de investigación estudiando sus posibles implicaciones en enfermedades actuales.

Recientes investigaciones han puesto sobre la mesa la peligrosidad de estos envases, fabricadas con polímeros que, en determinadas condiciones, logran liberar sustancias potencialmente perjudiciales para la salud. Estas sustancias, el más común es el bisfenol A (BPA).

El BPA es un componente químico que llevan algunos plásticos y que, en determinadas condiciones, migra a los alimentos o bebidas. Diferentes estudios hablan de la peligrosidad de este componente tan difícil de eliminar que se acumula en el cuerpo y que están relacionadas con una serie de problemas para la salud, como son alteraciones hormonales y posibles carcinógenas.

También estas botellas plásticas contienen otras sustancias como son los ftalatos, que también se han asociado con problemas de salud. Estas sustancias hacen que los plásticos sean más resistentes y flexibles, pero, al igual que el BPA, pueden emigrar al contenido de la botella, especialmente bajo condiciones de calor.También están en estudio.

Otro de los problemas estudiados en la actualidad, son los nanoplasticos

Las botellas de plástico, pueden llegar a contener cientos de miles de micro y nano partículas plásticas. De acuerdo con el análisis, elaborado por investigadores de la Universidad de Columbia y publicado en la revista PNAS, los envases de 1 litro contienen entre 110.000 y 370.000 de fragmentos de plástico detectables que pueden transportarse a través de la sangre y alcanzar nuestros órganos.

Así, el equipo de investigadores, dirigido por el doctor en el departamento de química Naixin Qian, desarrolló una técnica, no solo para detectar nanoplásticos, en el agua embotellada, sino también para establecer de qué tipo son y en qué cantidades se presentan. 

Los resultados de dicha técnica han puesto al descubierto que en estas botellas plásticas en las que bebemos el agua, uno de los componentes más presentes es el tereftalato de polietileno (PET), material plástico de las que están hechas muchas botellas de agua, el desprendimiento de estas partículas podría darse al calentarse el envase, estrujarse o destaparse.

Lo destacable en este estudio es la presencia de la poliamida, un tipo de nailon que, según indicó en el comunicado oficial uno de los coautores del estudio, procede de los filtros de plástico utilizados para purificar el agua antes de embotellarla. 

Y para colmo, los investigadores revelaron que los siete tipos de plástico que analizaron representaban solo alrededor del 10% de todas las nanopartículas que hallaron en las muestras: el resto permanecen en el “principio de lo desconocido”.

Así resulta que al consumir agua embotellada, tragamos millones de nanoplásticos que pueden infiltrarse en los tejidos humanos, viajar por la sangre y llegar al cerebro, al corazón o incluso a la placenta de las embarazadas.

La importancia de este hallazgo (que aún es pronto para determinar sus efectos negativo) pueda tener en nuestros órganos, están aún por estudiar de manera más profunda.

Los investigadores consideran de gran importancia estudiar la relación entre la exposición a largo plazo de estos materiales y el posible desarrollo de enfermedades, sobre lo que ya se está también estudiando.

Con la creciente conciencia sobre la sostenibilidad y los riesgos asociados al plástico, este tipo de investigaciones fortalece la necesidad de optar por alternativas más seguras y más ecológicas. Siempre nos quedará el vidrio, que aunque frágil, pesado y engorroso, es más "limpio" que cualquier plástico.

La comunidad científica continúa trabajando para estudiar mejor estos riesgos y proporcionar información más precisa. Entre tanto, nosotros como consumidores, es importante estar informados y tomar medidas para proteger nuestra salud y el medio ambiente. @mundiario

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