El asteroide 2024 YR4 marca un récord de riesgo de impacto en la Tierra
Nuevos cálculos sitúan el riesgo de colisión en un 3,1% para diciembre de 2032, aunque los expertos prevén que esta cifra se reduzca con futuras observaciones.
La comunidad científica sigue con atención la trayectoria del asteroide 2024 YR4, cuyo riesgo de impacto contra la Tierra ha alcanzado el 3,1%, la mayor probabilidad jamás estimada para un objeto de su tamaño. Este dato, confirmado por la NASA, supera incluso el riesgo inicial del asteroide Apofis en 2004, aunque finalmente este último fue descartado como amenaza. La Agencia Espacial Europea (ESA) también ha actualizado su estimación, elevándola al 2,8%, lo que refuerza la incertidumbre sobre el destino del objeto celeste.
Desde su descubrimiento, los cálculos sobre el asteroide han ido variando a medida que se obtienen nuevas observaciones. A principios de febrero, la probabilidad de impacto se situaba en torno al 1,2%, pero la falta de datos precisos debido al brillo de la Luna impidió una mejor evaluación hasta ahora. Sin embargo, los científicos advierten de que esta cifra podría seguir evolucionando en las próximas semanas.
La ESA ha recordado que la tendencia en estos casos suele ser un aumento inicial del riesgo, seguido de una reducción progresiva a medida que se obtienen mediciones más precisas. En este sentido, telescopios de todo el mundo, incluidos el James Webb y diversas estaciones de observación terrestre, están centrando su atención en el asteroide para precisar su órbita y determinar si realmente representa un peligro para la Tierra.
Dimensiones moderadas, pero un impacto potencialmente devastador
El asteroide 2024 YR4 tiene un diámetro estimado de entre 40 y 90 metros, lo que, aunque lejos de suponer una amenaza global, sí podría causar una catástrofe local en caso de colisión con una zona densamente poblada. Su potencial impacto se asemeja al evento de Tunguska de 1908, cuando una roca espacial de tamaño similar arrasó una vasta área de bosque en Siberia.
El corredor de riesgo identificado hasta el momento abarca una franja que va desde Venezuela hasta la India, cruzando el océano Atlántico y África. Sin embargo, el punto exacto de un posible impacto dependerá de numerosos factores aún desconocidos, como su composición, densidad y el ángulo de entrada en la atmósfera.
El futuro del 2024 YR4: clave en 2028
El 2024 YR4 se mantiene en el nivel 3 de la Escala de Turín, que clasifica el peligro de los objetos cercanos a la Tierra en una escala del 0 al 10. Esta puntuación indica que el objeto merece seguimiento detallado, pero aún no representa una amenaza inminente. Para ponerlo en perspectiva, el asteroide Apofis, de 375 metros de diámetro, alcanzó el nivel 4 en 2004 debido a su mayor tamaño y capacidad de destrucción a nivel regional.
La Red Internacional de Alerta de Asteroides y el Grupo Asesor de Misiones Espaciales (SMPAG), ambos vinculados a Naciones Unidas, ya están analizando la situación y coordinando esfuerzos entre las principales agencias espaciales. En caso de confirmarse un riesgo real, se podrían plantear estrategias de mitigación, como el desvío del objeto mediante misiones espaciales especializadas.
Si las observaciones actuales no son suficientes para descartar el impacto, es posible que el asteroide desaparezca temporalmente de la vista de los telescopios, lo que prolongaría la incertidumbre hasta que vuelva a ser observable en 2028. Será entonces cuando los astrónomos puedan precisar con mayor exactitud su órbita y determinar si la Tierra sigue en su trayectoria.
Por ahora, los científicos insisten en que, aunque la probabilidad actual es la más alta jamás registrada para un asteroide de este tipo, lo más probable es que futuras observaciones permitan reducir el riesgo hasta descartarlo por completo. Hasta entonces, la vigilancia sobre el 2024 YR4 continuará siendo prioritaria en la agenda de la exploración espacial. @mundiario