Artemis II: lo que hay que saber del regreso humano a la Luna que redefine la nueva era espacial
Más de cincuenta años después de las misiones Apolo, la exploración lunar finalmente vuelve a ocupar el centro de la estrategia espacial global. La NASA ultima los detalles de Artemis II, un vuelo que no solo representa un hito técnico, sino también un punto de inflexión geopolítico y científico en la carrera por el espacio profundo.
Artemis II será la primera misión tripulada del programa Artemis y el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre baja desde 1972. A diferencia de las históricas misiones Apolo, este vuelo no incluye alunizaje: su objetivo es orbitar la Luna y regresar, validando todos los sistemas necesarios para futuras expediciones.
Se trata, en esencia, de una misión de prueba con tripulación. Pero su importancia es estratégica: si tiene éxito, abrirá la puerta al regreso humano a la superficie lunar en los próximos años.
El lanzamiento se realizará este jueves, 2 de abril, a las 00.24 (hora peninsular española) desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy. Para la misión se empleará el cohete Space Launch System junto a la cápsula Orion, cuya ventana de lanzamiento se abrirá a las 18:24 del miércoles, 1 de abril (hora local de Florida).
El SLS es actualmente uno de los cohetes más potentes jamás construidos, capaz de generar más empuje que el histórico Saturno V. Su diseño combina tecnologías heredadas del programa del transbordador espacial con nuevos desarrollos, lo que refleja una transición entre generaciones tecnológicas.
La cápsula Orion, por su parte, será el hogar de los astronautas durante los aproximadamente diez días de misión, integrando sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones diseñados para el espacio profundo.
Preparativos finales: precisión al límite
La misión contará con cuatro astronautas, entre ellos figuras que aportan un fuerte componente simbólico a la exploración espacial contemporánea. Destaca ingeniera estadounidense Christina Koch, la especialista con récord de vuelo que se convertirá en la primera mujer en viajar a la órbita lunar, y el coronel de las Fuerzas Armadas Canadienses Jeremy Hansen, el primer canadiense en aventurarse más allá de la órbita terrestre baja.
Junto a ellos, el comandante Reid Wiseman —un experimentado aviador naval que pasó 165 días en la Estación Espacial Internacional en 2014— y Victor Glover, piloto de la misión Crew-1 de SpaceX, completan una tripulación que refleja el carácter internacional del programa. Glover hará historia como la primera persona de color en participar en una misión lunar
En los días previos al lanzamiento, los equipos técnicos han realizado comprobaciones críticas: desde los motores RS-25 del SLS hasta los sistemas eléctricos de Orion. También se han verificado los trajes presurizados y los protocolos de seguridad de la tripulación.
El factor meteorológico sigue siendo determinante. Aunque las probabilidades de condiciones favorables rondan el 80%, variables como los vientos, la nubosidad o la actividad solar pueden alterar la ventana de lanzamiento.
Más que una misión: un cambio de paradigma
Artemis II no es solo un avance científico, sino que representa el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial marcada por la competencia internacional, con potencias como China avanzando en sus propios programas lunares y la colaboración público-privada, donde empresas como Boeing o Northrop Grumman han sido fundamentales en el desarrollo del SLS.
También se resalta una proyección a largo plazo en la que la Luna vuelve a ser un punto estratégico, tanto para el establecimiento de futuras bases como para el lanzamiento de misiones hacia Marte
El paralelismo con el programa Apolo es inevitable. Sin embargo, Artemis introduce diferencias sustanciales. Mientras que las misiones de los años 60 y 70 estaban impulsadas por la rivalidad de la Guerra Fría, el nuevo programa combina competencia global con cooperación internacional.
Además, la tecnología actual permite plantear objetivos más ambiciosos: estancias prolongadas en la superficie lunar, desarrollo de infraestructuras permanentes y utilización de recursos del propio satélite.
Artemis II simboliza el regreso de la humanidad al entorno lunar, pero también el comienzo de una estrategia más amplia. No se trata solo de volver, sino de quedarse y avanzar. @mundiario