No es posible la equidistancia entre los que apalean a la gente y los que se defienden

Javier Tebas, ultraderechista, preside la LFP.
Javier Tebas preside la LFP.

Al expresidente del Deportivo Lendoiro le cesaron de su cargo en la LFP por acercarse a un entierro para expresar sus condolencias, como hacen la mayoría de los gallegos.

No es posible la equidistancia entre los que apalean a la gente y los que se defienden

No le echemos la culpa de su asesinato al fallecido. Desde Madrid se ha construído una teoría de la equidistancia que equipara una organización de ideología neonazi o, al menos, de extrema derecha españolista con los Riazor Blues, que no profesan más ideología común que el deportivismo, aunque pueda acoger en su seno algunas excepciones poco recomendables. No comparemos a los agresores con las víctimas.

En el análisis  mediático del asesinato de Francisco Javier Romero Taboada, 'Jimmy', el seguidor deportivista arrojado al Manzanares en la mañana del 30-N, surgió con fuerza desde Madrid ya en los primeros momentos una teoría de la equidistancia: Riazor Blues y Frente Atlético eran todos extremistas, unos de derecha y otros de izquierda y compartían los mismos medios violentos.

Incluso algunos (y no siempre solo los media de la derecha madrileña) se atrevían a formular la tesis de que el principal responsable era el propio muerto, por viajar a Madrid.

El presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, antiguo militante de la extrema derecha inconstitucional, llegó a expresar lo que muchos pensaban: "Habríamos suspendido "el partido si el muerto fuera un seguidor normal". Después cesaría a Augusto César Lendoiro de su cargo en dicha Liga, simplemente por acercarse al entierro de Jimmy para expresar sus condolencias, como solemos hacer la inmensa mayoría de los gallegos, sea de quien fuese el velatorio.

No es cierto que los Riazor Blues y el llamado Frente Atlético sean iguales.

Los atléticos profesan una ideología y simbología neonazi o, cuando menos, de extrema derecha españolista. Y son conocidos los vínculos de varios de sus miembros con actividades delictivas o, cuando menos, "lumpen". Esperaron por los deportivistas con premeditación y los golpearon con alevosía, armados de palos, bates, nunchakos y otras armas.

En lo que respeta a los Riazor Blues, es cierto que algunos de sus miembros no hacen exhibición de buen criterio y no dan buen ejemplo. Pero ni son delincuentes ni profesan una ideología de odio, violencia o exclusión. No se puede decir que exista una ideología común entre sus seguidores, de no ser la adhesión incondicional por los colores deportivistas.

Por tanto, no es posible equiparar los unos con los otros. No es posible la equidistancia entre los que apalean a la gente armados y los que se defienden. No es admisible juzgar a nadie por su apariencia exterior. No es presentable echarle la culpa del crimen al propio muerto.

Desde Galicia no debemos comprar los relatos que desde Madrid construyen para intentar explicarnos a nosotros mismos. Hace falta menos pereza mental, más capacidad de análisis y más autoaprecio.

No es posible la equidistancia entre los que apalean a la gente y los que se defienden
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