¿Y a qué viene ahora este pamplinas con esa monserga de la mitología?

Hera seduce a Zeus en el Monte Ida. James Barry
Hera seduce a su hermano Zeus, según James Barry.

Al autor, la mitología le ha regalado a la musa de Homero, la fuerza de voluntad de Hércules y también el salvavidas de Ulises. Ahora quiere compartirlo con otros mortales.

¿Y a qué viene ahora este pamplinas con esa monserga de la mitología?

Si llego a publicar otro libro, ya tengo lista la dedicatoria. La primera fue para mis padres, "que me regalaron tantos libros como juguetes, arrimándole yesca a la chispa de mi imaginación". La próxima será para "el niño que leía enciclopedias, con amor y respeto". El niño era yo y la enciclopedia que más recuerdo era una mejicana, del Fondo de Cultura Económica, con las tapas en color burdeos. En ella buscaba seres mitológicos o fantásticos que me empujaban a conocer a otros. En ese paseo entre quimeras, encontraba personajes históricos, batallas cruciales, leyendas evocadoras y palabras llenas de música, de la música de las palabras, claro.

Sí, ya lo sé, un auténtico friqui; y si encima les digo que era flaco y miope, ya se irán haciendo una idea, lógico. Yo buscando fantasías, mientras mis compañeros encontraban los primeros cigarros y robaban los primeros besos. La verdad es que no sé cómo les ha ido a la mayoría de ellos. Mi vida, como los paseos en aquella enciclopedia, ha ido de personaje en personaje, de batalla en batalla, de acento en acento… Pero les puedo asegurar que aquellos mitos siempre han estado conmigo: fueron la inspiración de mi tesis doctoral, la base de más de una prueba para un concurso de televisión o la razón de que usted me esté leyendo. ¿Quién es ahora el friqui?

 Lo que les quiero decir es que ni siquiera en esta época de escépticos y cínicos –de descreídos– nos podemos permitir dejar a un lado a los dioses antiguos. De hecho, los tenemos todo el día en la boca. A ver, díganme qué día es hoy, ¿lunes? El día de la Luna, Selene o, para otros, Diana, la divina cazadora, también conocida como Artemisa; ¿Martes? El día del dios de la guerra; ¿Jueves?, el del rey del Olimpo, Júpiter/Zeus… Ya sé que sábado y domingo no les cuadrarán, porque vienen del judeocristianismo; pero si los traducen al inglés son Saturday, el día de Saturno, y Sunday, el del Sol, o lo que es lo mismo, Apolo. Y nos aproximamos a enero, el mes de Jano, el dios romano de las dos caras: con una miraba al pasado y con la otra al futuro. De Jano vino Janeiro –Xaneiro en gallego– y, de ahí, enero. ¿Y acaso nuestras vidas no son hoy una auténtica Odisea que dejaría a la Ulises en aventurilla de Popeye? ¿Lo ven? Nosotros no tenemos por donde escurrirnos, ellos sí.

Los dioses y héroes antiguos son universales y eternos. No solo nos unen con los que vivieron antes y con los que vivirán después, sino con los que viven a la vez, pero en el otro lado del mundo. Los dibujos animados y los tebeos japoneses (no comparto ese quiero y no puedo de novelas gráficas) están llenos de héroes que se inspiran en la mitología, y no sólo en la suya, sino también en la nuestra, que es la grecorromana.

Los mitos son un auténtico supermercado simbólico; en él podemos encontrar alimento para las respuestas que demanda el Caos –aterrador dios original– de esta civilización que pierde el alma por el camino. Ya lo irán viendo, porque les iré contando, por ejemplo, cómo Rajoy se ha convertido en Néfele, la engañosa diosa espejismo; o como Zeus raptó a Europa en forma de toro y hoy, en cambio, la tiene secuestrada una vaca frisona…

¿Y a qué viene ahora este pamplinas con esa monserga de la mitología?
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