Los videojuegos rompen sus barreras tradicionales para llegar a todos los públicos

Niños ante la pantalla de un portátil.
Niños ante la pantalla de un portátil.

Hace diez años, un niño o una niña no podían divertirse con un videojuego sobre moda, porque sencillamente no existía. Lo mismo le sucedía a alguien que quisiera cantar, conducir un camión o, aunque parezca extraño, ser una cabra.

Los videojuegos rompen sus barreras tradicionales para llegar a todos los públicos

Hace treinta años o menos, los videojuegos eran simples, ocupaban más espacio que un ordenador, tenían una jugabilidad nula y básicamente simulaban una partida de tenis o toscas carreras de obstáculos por burdos circuitos de dos dimensiones (y sin color). Hoy en día, inmersos ya en la realidad virtual y la resolución a 4k, la evolución de los videojuegos es tan exponencial que es imposible imaginar dónde estará la industria de este sector del entretenimiento dentro de diez años. Lo que sí han conseguido este tipo de juegos, a parte de la inmersión y la sensación de realismo, es la gran variedad de público al que alcanza; pues con los años, se ha eliminado la creencia o el tabú de que los videojuegos están creados solamente para el sector "freak", y en cambio se ha implantado la auténtica verdad: hoy en día cualquier persona del mundo tiene un videojuego adaptado a sus gustos. Tenemos juegos de simulación, de estrategia o construcción. En esta gran y casi infinita variedad de géneros se pueden ver desde juegos de conducir hasta juegos de vestir en sitios como Minijuegos, donde comprobamos de un plumazo el nivel de diversificación existente.

Hace diez años, un niño o una niña no podían divertirse con un videojuego sobre moda, porque sencillamente no existía. Lo mismo le sucedía a alguien que quisiera cantar, conducir un camión o, aunque parezca extraño, ser una cabra. Las nuevas tecnologías han hecho posible que casi cualquier idea para un videojuego sea posible y, sobre todo, global. Actualmente los videojuegos ya no sólo son un mero entretenimiento, sino que sirven también para la educación en términos de responsabilidad civil, reciclaje o cualquier otro tema de ámbito social. Hay propuestas familiares que han vuelto a reunir a padres, madres e hijos en torno a la mesa, actualizando el entretenimiento de sobremesa y dinamizándolo... por no hablar del grado de interacción que tienen todos actualmente con las redes sociales. 

Volviendo al tema de los portales de videojuegos, podemos observar la infinidad de posibilidades que puede ofrecernos la web en términos de entretenimiento y, lo que es más importante, muchas veces de manera gratuita. Cada vez son más los juegos online que adoptan ésta modalidad, aceptando siempre micropagos voluntarios o a cambio de ver anuncios publicitarios, ya que el catálogo es inmenso y hay que buscar nuevas maneras de atraer un cliente que, a pesar de la evolución del público objetivo, siguen siendo en su mayor parte chicos y chicas de entre 8 y 20 años, quienes tienen una nula independencia económica.  

Por lo tanto, portales de este tipo son buenos para estar entretenido entre las tareas del colegio o instituto, en los ratos muertos, o de manera activa y competitiva, ya que muchos de ellos incorporan rankings regionales o mundiales que animan al que juega a mejorar su marca personal. Y es que este modelo de entretenimiento, lejos de ser perjudicial en los jóvenes, puede ayudar a potenciar las habilidades perceptivas y cognitivas, siempre con un adecuado control, que no impida que se realicen las demás tareas diarias de cada persona.

Los videojuegos rompen sus barreras tradicionales para llegar a todos los públicos
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