La vida de un niño argentino que fue víctima del abandono y del tráfico de órganos

Facundo Suárez con su padre. / RRSS
Facundo Suárez con su padre. / RRSS

El tráfico de órganos es un ilícito que deviene de la trata de personas y que encuentra en “humanos” muy oscuros las bases para un negocio muy lucrativo.

La vida de un niño argentino que fue víctima del abandono y del tráfico de órganos

Aquellas personas que operan en la oscuridad y con total impunidad lo realizan bajo la connivencia de algunos dirigentes que solo buscan beneficiarse con sumas siderales de dinero a costa del sufrimiento de otros. Dentro de estas operatorias pueden destacarse la trata de personas, la venta de estupefacientes o inclusive el tráfico de órganos; este último, un ilícito que en América Latina es otro de los flagelos que parece estar dormido y que afecta a un buen número de víctimas, especialmente en el norte argentino y en el límite con Bolivia.

Este tema, el que ha sido y es tabú, nos debería hacer reflexionar y preguntarnos como sociedad ¿qué estamos haciendo?, ¿cómo es posible que esto siga ocurriendo?, ¿qué negociados existen detrás de la extirpación de órganos?, ¿qué “humano” puede ser parte de una mafia dedicada a este  aberrante negocio?, ¿es posible realizar acciones de esta índole sin contar con la tecnología adecuada y sin la infraestructura humana? Las respuestas parecen no existir, y las medidas tampoco, a pesar que la trata de personas, como una forma de explotación humana,  tiene aristas como el tráfico de órganos.

El caso concreto de el joven de Las Termas de Río Hondo

Para graficar esta foto y poner en escena esta aberrante situación que padecen muchos seres de este planeta expondré el caso de Facundo Sebastián Suárez Torres, un joven nacido el 25 de febrero de 1995 en Las Termas de Río Hondo, en la provincia de Santiago del Estero, Argentina. Su triste historia, una de abandono en lo más amplio de la expresión, se inicia a sus 6 meses de vida cuando su madre lo deja con su padre, un vendedor ambulante que para poder alimentar a sus hijos debía salir todos los días a la calle. El hombre, temiendo dejar solos a sus niños y a mediados de 1997, los ingresó en el Hogar Escuela de dicha ciudad donde los visitaba, y seguía pendientes de ellos sin perder jamás la relación de padre e hijos. Luego, por diferentes circunstancias, fue llevado a otro hogar de la ciudad capital de Santiago del Estero. Una vez allí comenzó lo más doloroso de la historia al sufrir todo tipo de maltratos, donde vivían como en un servicio penitenciario donde presenció abusos sexuales hacia otros internos e incluso afirma que fue víctima del tráfico de órganos. “Una noche, el director de la Escuela-Hogar de niños “Eva Perón”, ubicado en Balcarce s/n de Santiago del Estero, donde convivíamos mis dos hermanos y otros 500 chicos, me sacó y me llevó a un hospital; me dijeron que me iban a hacer unos estudios o chequeos. Internado, escuché que el director y el médico hablaban de una operación; le pregunté a una enfermera pero me dijo que era un control de rutina, que me quedara tranquilo. Me llevaban de una sala a otra y me dormí, cuando me desperté, me levanté con dolor y me dijeron que era por la anestesia. De ahí me quedó una cicatriz en mi espalda del lado izquierdo. Nunca le preguntaron o le avisaron a mi padre antes de internarme, y después lo hicieron firmar unos documentos a él, que no sabe leer ni escribir, pero no le dieron la historia clínica. Estoy convencido que fui víctima del tráfico de órganos”, relató a diferentes medios escritos y televisivos.

Desde los 12, vive con su padre en el barrio Salitre, un barrio humilde dentro de una ciudad que recibe a miles de visitantes anualmente (la ciudad termal argentina por excelencia).  Como si su lucha fuera poca, después de mucho peregrinar por más de 5 años, en el mes de septiembre logró que le entregaran su DNI (Documento Nacional de Identidad) y dejar de ser un Natalia-Natalia (NN-un ser no identificado-) como cariñosamente lo llamaban sus compañeros de rugby de la ciudad de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, donde vivió un largo tiempo.

Actualmente, Facundo tiene 21 años, es el menor de tres hermanos (Pamela -23- y Mauro -22-) y solo contaba con un certificado de nacido vivo que justificaba su existencia en esta Argentina, ya que por diversas cuestiones nunca fue registrado legalmente y no contaba con un DNI. Esta situación hizo que tuviera que trabajar en diferentes oficios de manera ilegal y no poder jugar al fútbol, donde muchos dirigentes se lamentaron de que no contara con su documento, ya que les hubiese gustado darle continuidad dentro de equipos más profesionales. Por estos días juega al rugby y es titular en el equipo termense.

Algunos integrantes del equipo termense de rugby en el que Facundo juega de titular
El equipo de rugby termense.

 

Tras dejar de ser un NN Facundo expresó “ahora sí podré hacer una vida normal, siento que recuperé mi identidad. En julio volví a Las Termas: estoy con mi familia en el barrio Salitre (vivo con mi padre y hermanos, con mi madre no tengo ningún tipo de trato ya que nunca me reconoció como su hijo); quiero terminar la primaria, la secundaria, seguir estudiando (quizás comunicación social), trabajar y hacer una vida normal. Por el momento no tengo novia, pero si quiero formar una familia y voy a poder reconocer a mis hijos”, aseveró visiblemente emocionado.

Para concluir, considero que este flagelo debería ser debatido haciendo  énfasis en que sea conocido por la sociedad. En mi opinión, son muchos los que aún no aceptan que es una problemática que existe, o en su defecto no le dan la importancia que se merece. La realidad es muy distinta,  pues mucha gente ha sido asesinada y/o secuestrada solo para robarles sus órganos sin importar si son niños, adultos o ancianos y sin investigar si la persona tiene alguna enfermedad; quienes practican este tipo de ilícitos solo los moviliza la avaricia por el dinero sin importarles el daño que ocasionan. Como en el caso de Facundo son las mismas autoridades las que se encargan de hacer el comercio de los órganos para obtener ganancias extras a espaldas de los demás y sin consecuencia alguna. Está demás expresar que a una comunidad que no ignora es más difícil engañarla.

“La ignorancia se combate con una mejor educación, la que sacará a la luz lo mejor de las personas”, Juan José Prieto.


Fuente:

>http://www.vocesderiohondo.com.ar/nota/sociales/568/despues-21-anos-joven-termas-pudo-recuperar-identidad.html

>http://www.diariopanorama.com/noticia/227282/historia-facundo-despues-21-anos-sera-visible-legalmente

La vida de un niño argentino que fue víctima del abandono y del tráfico de órganos
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