El velero y el mar se mecen y bailan con una tregua, si el cielo lo quiere

El velero y el mar.
El velero y el mar.

El mar se defendía muy bravo del velero, y el velero surcó a pulso sus aguas, pudo regresar a puerto. A la espera de la calma de las aguas...

El velero y el mar se mecen y bailan con una tregua, si el cielo lo quiere

El velero surcó el mar,

el agua estaba tranquila,

el velero se quedó a la deriva.

El capitán no lo tripulaba,

el aire lo movía, el agua estaba tranquila

y mecía y daba sosiego al velero.

Todo era armonía,

pues el agua estaba en paz

y no quería guerra.

Y el velero sólo quería dialogar

con el agua del mar

y el dialogo era tranquilo.

El baile del mar y del velero era al unísono,

sonaba la música del agua,

y el velero se mecía al compás.

El velero sólo se mecía,

y el agua lo movía,

zis – zas y todo era paz y armonía.

El cielo no quería tregua,

decía que el mar era suyo,

y provocaba grandes tormentas.

Truenos y rayos caían

y el mar se embravecía,

el agua enloquecía.

Y el velero perdía el control,

luchaba con fuerza contra el mar,

habían perdido su amistad.

Se acabó la paz

entre el mar y el velero

y su tregua se rompió.

El mar se defendía muy bravo del velero

Y el velero surcó a pulso sus aguas,

pudo regresar a puerto.

Las amarras del velero se postraron en el mástil

A la espera de la calma de las aguas

Y a una nueva tregua.

Al cielo no le gustaba el enamoramiento,

entre el mar y el precioso velero,

se tenía que mecer con cuidado para no crear tempestades.

Cuando las nubes se levantaban y salía tímidamente el Sol,

el velero podía salir, al fin, a alta mar

y poder navegar meciéndose una y otra vez.

Y volver a surcar el mar,

que tanto apreciaba y buscar la tranquilidad y paz

que anhelaba en las agua tranquilas.

Esas aguas que hacían mecer al velero en un son de armonía,

mientras el cielo aguardaba la espera de nuevas lluvias

y grandes tormentas y romper, así, el baile entre el mar y el velero.

El velero y el mar se mecen y bailan con una tregua, si el cielo lo quiere
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