La vacunación contra la Covid-19 se retrasa en Brasil por inconvenientes con Pfizer

La vacuna de Pfizer. / Twitter.
Una dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19, y al fondo, el logo de esa compañía farmacéutica estadounidense. / CNN
La farmacéutica busca medir la proporción de los grupos sociales más vulnerables al virus y determinar el estado de salud general de la población brasileña para evitar cualquier efecto secundario.
La vacunación contra la Covid-19 se retrasa en Brasil por inconvenientes con Pfizer

La vacuna tardará más en llegar al país más grande de Sudamérica. A pesar de que varios países del mundo, sobre todo en el hemisferio occidental, comienzan a inmunizar a sus poblaciones contra la tercera pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, las fallas logísticas y los baches del proceso burocrático que implica la aprobación de un fármaco tan potente, también comienzan a estar a la orden del día en los países donde, precisamente, menos demoras debería haber por su descomunal cantidad de contagios y muertes por Covid-19. 

Y es que la farmacéutica estadounidense Pfizer anunció este miércoles, a solo un día de que termine el convulso 2020, que no solicitará el uso de emergencia de su vacuna contra la covid-19, la BNT162, desarrollada junto con la farmacéutica alemana BioNTech, en Brasil. 


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Esto implica que la falta de coordinación entre el Gobierno, el Ministerio de Salud y las instituciones sanitarias brasileñas para organizar el presupuesto de compra de las vacunas a Pfizer, provocó un impasse en el acuerdo o convenio de adquisición entre el Estado y esa compañía, aunado al hecho de que el presidente Jair Bolsonaro se niega distribuir y usar esa o cualquier otra vacuna en Brasil debido a que sigue minimizando y subestimando la pandemia, pese a haber estado contagiado de covid-19.

En un comunicado difundido el pasado lunes, el laboratorio informó haberse reunido el 14 de diciembre con representantes de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) para “aclarar dudas sobre el proceso, pero se encontraron obstáculos creados por el propio protocolo de la agencia”.

Es decir, la burocracia de ese organismo sanitario brasileño retrasaba el proceso de recepción de la autorización de uso de emergencia de la vacuna de Pfizer, y mientras la Agencia de Vigilancia Sanitaria no apruebe el uso del antiviral, la compañía no se arriesgará a distribuir su producto en un país donde no hay confirmación epidemiológica por parte de las autoridades, siendo Brasil el segundo país con más casos y muertes por Covid-19 en todo el mundo.

La declaración fue una respuesta al presidente Jair Bolsonaro, quien recordó a los laboratorios que “debían presentar el registro de sus vacunas en Anvisa”. “Las condiciones establecidas por el organismo requieren análisis específicos para Brasil, lo que requiere más tiempo de preparación”, explicó Pfizer.

El caso es que Brasil acumula rebrotes muy fuertes en los que el virus se transmite con mucha facilidad y rapidez por la descomunal densidad de población que tiene ese país sudamericano. Por lo tanto, mientras esa compañía biotecnológica no determine cuántas dosis y si realmente existe un riesgo de que el virus mute en Brasil en detrimento de la capacidad de inmunidad de la vacuna, entonces no habrá seguridad sanitaria plena para que Pfizer distribuya el fármaco y se ejecute el programa de vacunación sin problemas. 

Entre los requisitos exigidos por Anvisa para aprobar el uso de emergencia de una vacuna, Pfizer menciona “la solicitud de un análisis de los datos recogidos exclusivamente de la población brasileña, que requiere tiempo y evaluaciones estadísticas específicas”. De esta forma, la farmacéutica busca medir la proporción de los grupos sociales más vulnerables al virus y determinar el estado de salud general de la población brasileña para evitar cualquier efecto secundario o reacción alérgica en cadena de la vacuna en personas con condiciones preexistentes. 

En una clara crítica a la burocracia creada por Anvisa, que es en gran parte el factor sobre el cual recae la culpa de este inédito atraso en la vacunación de un país tan grande como Brasil (el más grande y poblado de América Latina), la farmacéutica recuerda que “otros organismos reguladores que tienen el proceso de uso de emergencia analizan los datos de los estudios en su totalidad, sin solicitar un corte para la evaluación de poblaciones específicas”. Sin embargo, Pfizer hace esta excepción al protocolo, precisamente, para evitar algún desequilibrio sanitario en el uso de su vacuna dentro de ese país, pues Brasil es el mercado donde más dosis deberá suministrar la compañía, más de 400 millones de dosis a razón de dos por cada uno de los 200 millones de habitantes que tiene el país. 

“Pfizer ya ha presentado a Anvisa, a través del proceso de presentación continua, nuestros resultados de la fase 3 de los estudios, lo que significa un paso más hacia la aprobación de nuestra vacuna”, ha dicho el laboratorio en un comunicado. 

Pero este impasse no quiere decir que la vacuna más eficaz que existe en el mundo contra la Covid-19 hasta ahora, no va a llegar a Brasil. Lo más probable y factible es que sí sea distribuida en el país amazónico, así como también será suministrada en Argentina, pero el programa de vacunación brasileño podría empezar a ponerse en marcha ya en enero de 2021. 

Entretanto, el gigante sudamericano acumula 7 millones 563.551 casos y 192.681 muertes por Covid-19 hasta este miércoles 30 de diciembre, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins (EE UU). El tercero con más contagios (después de India) y el segundo con más muertes (después de Estados Unidos) por ese patógeno en todo el planeta. @mundiario 

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