En vacaciones no debemos olvidar meter el protector solar en nuestra maleta

La exposición solar presenta ventajas e inconvenientes.
La exposición solar presenta ventajas e inconvenientes.

En verano nos gusta lucir bronceado pero no debemos olvidar que el sol y sus radiaciones son cada día más fuertes y dañinas para la piel, si no tomamos las debidas precauciones.

En vacaciones no debemos olvidar meter el protector solar en nuestra maleta
En verano a todos nos gusta lucir bronceado. Sin embargo, no debemos olvidar que el sol y sus radiaciones son cada día más fuertes y dañinas para nuestra piel, si no tomamos las debidas precauciones. Aún si vamos a estar a la sombra o si el día está nublado, debemos aplicarnos el protector solar.
 
 
Una de las actividades que más vamos a hacer durante el verano y las vacaciones va a ser tomar el sol. Es de sobra conocido los beneficios que las radiaciones solares tienen para nuestro organismo:
  • Estimula la síntesis de Vitamina D, lo que nos ayuda a prevenir la osteoporosis y el raquitismo.
  • Favorece la circulación sanguínea.
  • Actúa en el tratamiento de algunas dermatosis, como por ejemplo la psoriasis.
  • Aumenta la sensación de confort y el estado anímico.
Sin embargo, no debemos olvidar que siempre debemos exponernos al sol con protección, sino queremos que estas radiaciones nos perjudiquen seriamente. Las radiaciones solares que llegan hasta la superficie terrestre son:
  • UV-B: las radiaciones más energéticas y responsables de las quemaduras solares, es decir, de la aparición de eritema en la piel. Su efecto sobre la piel se nota a las 24 horas de la exposición y dura unos 3-4 días. También son los responsables del bronceado en la piel.
  • UV-A: estas radiaciones penetran en profundidad, siendo las responsables del fotoenvejecimiento en la piel. Junto con los UVB, a largo plazo, pueden provocar la aparición de melanoma (cáncer de piel). También juegan un papel esencial en el desencadenamiento de las alergias solares.
  • UV-C: son los menos energéticos y pueden penetrar más en la piel. Su efecto es menor ya que quedan retenidos en la capa de ozono.
  • Infrarrojos: responsables de la aparición de eritema (quemadura solar) en la piel.
  • Luz visible.
No todas las pieles van a reaccionar de la misma manera frente a las radiaciones solares. Esto varía en función del fototipo. El fototipo define los caracteres propios de un grupo de individuos que permite establecer su sensibilidad al sol. La pigmentación de la piel, los ojos, el cabello, la cantidad de pecas y la capacidad de la piel para adquirir un bronceado definen los diferentes fototipos. 
En general, existen los siguientes fototipos:
  • Fototipo I: corresponde a las personas con piel muy blanca, ojos azules y pecas. Quienes tengan este fototipo deberán utilizar un FPS 50+, ya que este tipo de piel requiere una fotoprotección muy alta.
  • Fototipo II: es el que tienen las personas de piel clara, ojos azules o claros, y pelo rubio o pelirrojo. Para ellos el fototipo variará entre 40 y 50, su protección ha de ser alta.
  • Fototipo III: las personas cuya piel es blanca, ojos y pelo claros. El FPs ha de ser como mínimo entre 30 y 40, ya que este tipo de pieles tienden a quemarse con facilidad.
  • Fototipo IV: su piel, sus ojos y su pelo son marrones. Este tipo de piel se quema moderadamente y se pigmenta con facilidad. Su FPS podría ser entre 20 y 25.
  • Fototipo V: este fototipo corresponde a las personas con piel morena. Se pigmentan con facilidad y deberían utilizar un FPS de 15.
  • Fototipo VI: son personas con piel, ojos y pelo oscuros. Si bien el FPS que deben utilizar es más moderado, también necesitan proteger su piel. Para ellos, lo indicado sería un FPS de 8-10. 
A la hora de exponernos al sol es fundamental saber qué nivel de radiación hay en cada momento del día. Si el índice UV es muy alto, se desaconseja tomar el sol en esos momentos. Podéis consultar el pronóstico de la radiación UV en España cada día en  el siguiente enlace: http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv?w=0&zona=penyb&datos=img
 
Como ya hemos dicho anteriormente, para evitar los efectos nocivos de la radiación solar y poder disfrutar de un bronceado saludable, debemos aplicarnos siempre un fotoprotector. El fotoprotector es un producto cosmético que contiene filtros capaces de protegernos de los efectos perjudiciales del sol. 
 
¿Qué requisitos deben cumplir los fotoprotectores? No deben ser productos sensibilizantes (causantes de alergias) y deben ser estables a la luz, aire, humedad y calor. Resistentes a la arena, la sudoración y el agua, especialmente importante en el caso de los niños. Sus filtros deben cubrir el más amplio espectro de radiación solar. 
 
¿Cómo se elige el fotoprotector más adecuado? A la hora de comprar un fotoprotector, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
  • Factores ambientales: hora del día, estación del año, situaciones personales.
  • Factores individuales: edad, tipo de piel, fototipo.
  • Otros factores: embarazo, tratamiento con medicamentos, problemas en la piel.
¿Cómo debemos aplicarnos el fotoprotector? Cuando se trata de la primera exposición solar del día, debemos aplicarnos el fotoprotector media hora antes de la exposición, sino cumplimos esta premisa la efectividad del fotoprotector disminuye. 
La piel debe estar correctamente hidratada y limpia (sin maquillaje). Se deben evitar el uso de productos que contengan alcohol y perfumes (colonias, desodorantes), que puedan dar lugar a manchas oscuras en la piel. 
El fotoprotector debe aplicarse abundantemente y de forma homogénea en las zonas expuestas y, especialmente, en las zonas más sensibles: orejas, nariz, labio, cuello, hombros, parte superior de la espalda, nuca, parte trasera de las rodillas, pantorrilas y pies. Después, hay que repetir la aplicación cada dos horas, después de un baño o en caso de eliminación (frotamientos, secados, etc.). 
 
Hay que evitar tomar el sol, o bien reforzar la fotoprotección, a las horas centrales del día (entre las 12 y las 16h) ya que a estas horas las radiaciones son más fuertes. Comomedidas complementarias de protección, es recomendable utilizar gafas de sol adecuadas (compradas siempre en ópticas), barras de labio con fotoprotección, y sombreros para proteger la cabeza. Estas medidas son especialmente importantes en lapoblación más sensibles (bebés, niños, ancianos y mujeres embarazadas). Es importante ingerir abundante líquido, especialmente agua, para compensar la pérdida por la exposición solar. El fotoprotector se debe utilizar incluso los días nublados ya que, aunque las nubes retienen parte de la radiación, no la bloquean por completo.
 
Tras la exposición solar, es aconsejable hidratar bien la piel después de una ducha con agua tibia, a fin de recuperar la pérdida de agua y prolongar el bronceado. Debemos extremar el cuidado de la piel de la cara, las manos y el contorno de los ojos para evitar así el efecto del fotoenvejecimiento. 
 
Estos pequeños consejos son muy fáciles de llevar a cabo y de un enorme beneficio para nuestra salud. Nuestra piel tiene memoria y las quemaduras de hoy son las lesiones (algunas muy graves) del mañana. Así que ya sabés, "no hagáis el gamba este verano".

En vacaciones no debemos olvidar meter el protector solar en nuestra maleta
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