Uno de cada tres españoles que acuden a urgencias lo hacen por causa de medicamentos

¿Habrá que plantear abiertamente acabar con las facultades de Farmacia?
¿Habrá que plantear abiertamente acabar con las facultades de Farmacia?
Supone un problema epidemiológico superior al de la diabetes, infarto de miocardio o accidentes de tráfico, según alerta el farmacéutico Francisco Martínez en su debut como colaborador de MUNDIARIO.
Uno de cada tres españoles que acuden a urgencias lo hacen por causa de medicamentos

 

En estos momentos, y en este país, se puede asegurar sin temor a equívocos que uno de cada tres ciudadanos que acuden a los servicios de urgencias de los hospitales, lo hacen por causa de medicamentos. Lo cual supone un problema epidemiológico superior al de la diabetes, infarto de miocardio o accidentes de tráfico.

Son los datos obtenidos de tres tesis doctorales (universidades de Granada y La Laguna), que además aseguran que un 70 por ciento de las veces podría haberse evitado.

Pienso que ya es hora de denunciar públicamente este hecho desconocido para la población. Es tiempo de que los medios de comunicación cumplan con su función primordial que es, desde mi punto de vista, nada más y nada menos que concienciar al lector de los problemas sociales y liderar las soluciones a los mismos. A ver si de ese modo nuestros políticos legislan para evitar que esto siga sucediendo y toman medidas para garantizar a la población la solución al problema.

Alguien tiene que ocuparse de dar respuesta a esta necesidad social, y el que esto escribe piensa que lo lógico es que ese alguien sea el experto en medicamentos. Y hete aquí que los ciudadanos pagan parte de sus impuestos para que la universidad los forme, y, por cierto, se llaman farmacéuticos, y la sociedad ya dispone de ellos.

Ya es hora de que los ciudadanos exijan que dichos expertos se ocupen de los medicamentos en los pacientes, eviten que el uso de medicamentos cause mas problemas, se ocupen de que los medicamentos que el médico (cada vez mejor formado y con mejores medios a su alcance) ha prescrito al paciente cumplan con el efecto para el que fueron prescritos y con los mínimos efectos indeseables.

Y que dejen de ocuparse de otras funciones para las que la sociedad ya cuenta con expertos que pueden hacerlo tan dignamente como los farmacéuticos, y que cada lector interprete libremente lo que quiero decir con esto. Desde luego que yo, como ciudadano que pago mis impuestos, no quiero que alguien que necesito como experto en medicamentos dedique ni un solo minuto de su tiempo, ni una sola de sus neuronas a realizar ninguna otra misión que no sea para lo que lo preciso.

Pienso que es necesario y urgente que se exija esto a los farmacéuticos, que se les pague dignamente por cumplir esa misión, que no tengan que recurrir a otras ocupaciones para poder vivir, que no se les retribuya por un porcentaje de lo que vendan (no son tenderos), que se les pague por un acto profesional que asegure un seguimiento de cada medicamento en cada paciente. O habrá que plantear abiertamente acabar con las Facultades de Farmacia y crear una nueva profesión que cubra esta necesidad, real e inmediata, a la población.

Uno de cada tres españoles que acuden a urgencias lo hacen por causa de medicamentos
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