Las universidades privadas acaparan la oferta de másteres: ¿progreso o amenaza?

Universidad de Barcelona. / RR SS.
Este 2023-2024, por primera vez los inscritos en estos campus (50,2%) han superado a los de la pública por su pujanza en el área de las ciencias sociales.

A mediados de julio, la Comisión Delegada de la Conferencia General de Política Universitaria presentó datos que revelan una significativa concentración de plazas de máster en las universidades privadas para el próximo curso (2024-2025). Este fenómeno, que ha llevado a las privadas a ocupar el 63% de la oferta de posgrados, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y equidad del sistema universitario español.

El crecimiento de las universidades privadas en el ámbito de los posgrados es notable. El curso pasado, por primera vez en la historia, el número de matriculados en másteres oficiales privados superó al de las universidades públicas, alcanzando los 145.300 estudiantes, lo que representa el 50,2% del total. Esta cifra contrasta con el 63% de plazas que ahora concentran, una proporción que muestra un desequilibrio creciente en la capacidad de oferta entre los sectores público y privado.

Las universidades privadas han demostrado una notable capacidad para adaptarse rápidamente a las demandas del mercado. Esto se refleja en su amplia oferta de programas de máster, especialmente en el ámbito de las ciencias sociales y jurídicas, donde siete de cada diez estudiantes optan por instituciones privadas. La modalidad online ha sido clave en esta expansión, con 90.700 inscritos en comparación con los 12.000 de las públicas.

Sin embargo, esta expansión no está exenta de críticas. Carles Ramiò, vicerrector de Planificación de la Universidad Pompeu Fabra, advierte sobre una tendencia preocupante: "Se empieza a priorizar las universidades privadas y a haber una lógica concertada, dando subvenciones a las privadas". Según este, la dinámica estructural amenaza la calidad y accesibilidad de la educación pública en España.

Desigualdades regionales

Las diferencias en la oferta educativa entre comunidades autónomas son significativas. Por ejemplo, cuatro regiones no cuentan con universidades privadas, mientras que en Madrid, el 69% de las plazas de posgrado son privadas. Esta disparidad se agrava con la infrafinanciación de las universidades públicas y la mayor agilidad de las privadas para responder a las necesidades del mercado.

La todopoderosa UNIR, a distancia, acapara casi todas las plazas de La Rioja: en el curso 2023-2024 matriculó a 45.000 estudiantes en posgrado frente a los 600 de la pública homónima (Unirioja). Este caso ilustra cómo las privadas pueden dominar el panorama educativo en ciertas regiones, a menudo con menos controles y mayores recursos.

El aumento de la oferta privada y la limitada capacidad de las públicas para competir ha generado preocupación entre los académicos. Amaya Mendikoetxea, rectora de la Universidad Autónoma de Madrid, advierte sobre una posible burbuja educativa que podría estallar en los próximos años, afectando tanto a las privadas como a las públicas.

Para Ramiò, la solución pasa por una mayor flexibilidad en la gestión de las universidades públicas, permitiéndoles actuar con mayor autonomía financiera y administrativa. "Estamos alimentando a las universidades privadas porque las públicas tenemos una regulación tan estricta que nos ata las manos", afirma, señalando la necesidad de un equilibrio que permita a las públicas competir en igualdad de condiciones. @mundiario