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Trastatarabuelos y bichoznos: ¿Conoce usted algo de sus trastarabuelos?

Se considera trastatarabuelos, al padre o la madre del tatarabuelo o tatarabuela de un ser humano o ego, pudiendo tener treinta y dos trastatarabuelos, si alguno no se repite.

Trastatarabuelos y bichoznos: ¿Conoce usted algo de sus trastarabuelos?
Pareja de abuelos. / El Universal
Pareja de abuelos. / El Universal

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

Licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’ y escribe en MUNDIARIO.

Se define como choznos o trastataranietos o cuadrienietos, los hijos o hijas del tatararieto de una persona. O nieto en cuarta generación. Bichozno son los hijos del chozno, es el hijo del cuadrinieto, grado de parentesco en sexto.

Por tanto podríamos describir algunos aspectos del siguiente modo:

- Un individuo equis, hombre o mujer, por lo general, ha tenido dos padres (padre y madre), cuatro abuelos (padre y madre del padre, padre y madre de la madre). Ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, y treinta y dos trastatarabuelos, etc.

Sobre los descendientes, no se sabe nunca con seguridad, porque se puede cortar todas las líneas, o al menos algunas, pero siempre se calcula, tener dos hijos, a su vez, dos por dos, cuatro nietos, ocho biznietos, dieciséis tataranietos, treinta dos choznos, etc. Es obvio que este número es por aproximación…

- Es obvio y evidente, cuándo un ego, que es como se suele definir en la cuestión del parentesco a una persona o a un ser humano, que existen diríamos dos realidades psicológicas y antropológicas, que hay que tener en cuenta, que están en relación con la memoria, o dicho de otro modo, un grande o duque o marques o con más títulos, puede que tenga la fortuna de tener muchos bienes o propiedades, pero tiene, por los general la desfortuna, de que posiblemente conozca o pueda hacerlo, muchos datos de sus antecedentes, quizás hasta la quinta o sexta o aún más generaciones.

O dicho de otro modo, usted o yo o su vecino o su amistad, no conoce, por lo general, ni siquiera los nombres y apellidos de su bisabuelo o bisabuela, a qué se dedicaban, qué vida llevaron, dónde existieron, que si eran de un color ideológico o eran de otro, etc., menos aún los trastatrabuelos. Por lo cual, diríamos que para usted, se ha velado casi todo el pasado.

En cambio para un grande de España, duque o marqués o conde, o una acumulación de títulos, conoce muchos datos, quizás demasiados, buenos y menos buenos…

- Lo anterior puede parecer baladí o sin importancia, pero sin extenderme podríamos indicar que es esencial, en el caso de la inmensa mayoría de personas, apenas conocemos nada, por no decir nada de nuestros ascendentes en tercera o en cuarta o en quinta generación, por lo cual, no sabemos la vida que llevaron, si tenían muchos bienes materiales, si tenían un defecto o una virtud, o cinco defectos graves o cinco virtudes, que ideología social o política o económica o religiosa creían en ella, si eran de un modo o si eran de otro.

Por otro lado, esperando que todo individuo, que haya tenido hijos, digamos dos, tiene muchas posibilidades, de tener descendientes, partimos de ese modelo, que sigan teniendo cada generación dos hijos. Cosa que es obvio no tiene por qué producirse…

Esos descendientes de usted en cuarta o quinta generación, posiblemente tampoco conozcan nada o casi nada de usted, no conocerán sus ideas, sus pesares, sus pasiones, sus deseos, su existencia, sus alegrías y sus penas… O, como excepción, quizás algún detalle, alguna realidad pequeña de lo que a usted le sucedió. Salvando excepciones.

- Para terminar y no cansar más, quizás, habría que aprender dos cosas, una, ser más humildes y más modestos, estés en una posición o estés en otra, tanto a nivel social, cultural, sexual, ideológico, etc., nunca sabes si alguno de tus ascendentes, qué color o qué errores o qué aciertos cometieron, qué penas o qué alegrías sufrieron.

O dicho de otro modo, aunque estés en una posición ahora muy elevada, no te sientas superior a nadie, porque no sabes las fatigas que alguno de tus bisabuelos o bisabuelas sufrió, la moral o ética teórica o práctica que alguno de tus tatarabuelos o tatarabuelas padeció, los errores o aciertos de alguno de tus tratatarabuelos o trastatarabuelas soportaron.

Por tanto, si ahora eres muy grande o te consideras muy importante, no conoces, las penas o tristezas o humillaciones que pudieron sufrir tus antecesores, o sus alegrías o sus felicidades. O incluso si ahora te consideran en algún aspecto de la existencia, diríamos inferior en algún aspecto de la vida o tú a ti mismo inferior en algún existenciario en palabras de Heidegger, no sabes, ni conoces si algún antecedente, pudo ser un gran y egregio personaje de la historia de su tiempo.            

Lo mismo sucede, si tienes biznietos o choznos, qué sabes tú, la vida que tendrán, si serán grandes o pequeños o medianos, considerados por sí mismos o por los demás. Qué sabes la ideología que tendrán, qué sabes la existencia que soportarán, qué pasiones y deseos y pulsiones sufrirán, cuántos bienes de fortuna tendrán, qué sexualidad defenderán, etc.

Quizás, ser más prudente en los juicios sobre los demás, quizás ser más modestos y humilde consigo mismo y con los demás, se esté en una alta posición o baja posición, quizás ser más moderado en todo, y quizás, intentar llevar una ética y una moral más correcta sea la gran lección que deberíamos aprender de saber que hemos tenido, posiblemente, si alguno no se repite, treinta y dos trastatarabuelos… O dicho de otro modo caminar, buscar más verdad y más bondad. @mundiario