Tragedia en Badajoz: muere una mujer al ser arrastrado su coche por el agua
La aparente rutina de una carretera comarcal volvió a demostrar este miércoles su lado más implacable. Una mujer de 69 años perdió la vida en Campanario, un municipio de la provincia de Badajoz, después de que el vehículo que conducía fuera arrastrado por la corriente en un badén sobre el río Zújar. El suceso, ocurrido en la carretera EX-115, reabre el debate sobre la seguridad de los pasos inundables y los riesgos que esconden incluso cuando no parecen amenazantes.
El accidente se produjo en torno a la una de la tarde, a la altura del punto kilométrico 25,800. Por causas que investiga la Guardia Civil, el coche se salió de la vía en una zona especialmente sensible: un paso tipo badén que atraviesa el cauce del río. Son tramos diseñados para permitir el paso del agua en momentos de crecida, pero que pueden convertirse en una trampa cuando el caudal aumenta o el firme está mojado.
La conductora viajaba sola. Tras la salida de vía, el vehículo se precipitó al río Zújar y fue arrastrado varios metros por la corriente. A pesar del impacto y de la violencia del agua, la mujer logró salir del interior del coche. Sin embargo, fue arrastrada poco después y localizada metros más abajo. Cuando los servicios de emergencia llegaron, aún estaba con vida, pero su estado era extremadamente grave.
Hasta el lugar se desplazaron una unidad medicalizada del Servicio Extremeño de Salud, un equipo del Punto de Atención Continuada de la localidad, bomberos del parque de Don Benito, agentes de la Guardia Civil, efectivos de Cruz Roja y personal de la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Durante varios minutos practicaron maniobras de reanimación, pero finalmente no pudieron salvarla.
Un punto negro en el mapa rural
El badén del río Zújar en Campanario no es una infraestructura nueva ni desconocida. Como ocurre en muchos municipios rurales de Extremadura, estos pasos forman parte del paisaje cotidiano y del trazado histórico de las carreteras secundarias. Su función es práctica y económica, pero su seguridad depende en gran medida de las condiciones meteorológicas y de la prudencia al volante.
Cuando el nivel del agua sube, el asfalto puede quedar cubierto por una lámina aparentemente inofensiva. El problema es que la fuerza de la corriente, incluso con pocos centímetros de agua, puede desestabilizar un vehículo. La combinación de humedad, posible acumulación de barro y falta de visibilidad convierte estos tramos en zonas de alto riesgo.
Las primeras hipótesis apuntan a que la víctima pudo sufrir hipotermia o algún tipo de shock tras caer al agua y permanecer expuesta a las bajas temperaturas. Será la autopsia la que determine con exactitud la causa de la muerte. La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para esclarecer qué provocó la salida de vía.
La muerte de esta mujer en un pueblo de Badajoz pone el foco en una realidad incómoda: los pasos inundables siguen siendo un punto débil en la red viaria secundaria. Aunque forman parte de la infraestructura habitual en zonas rurales, los episodios de lluvias intensas y crecidas repentinas incrementan su peligrosidad. @mundiario