El tráfico ilegal arrasa con la vida salvaje y afecta al Patrimonio Mundial

Tigre rescatado en Perú
Tigre rescatado en Perú. / Minagri.gob.pe.

Un informe de WWF, apunta que la caza y la tala de árboles está afectando a gran parte de la naturaleza, incluyendo sitios que son Patrimonio de la Humanidad.

El tráfico ilegal arrasa con la vida salvaje y afecta al Patrimonio Mundial

WWF Global ha manifestado que, "la caza furtiva de especies animales vulnerables y en peligro de extinción ha sido notificada en al menos 43 sitios del Patrimonio Mundial, y la tala ilegal de especies de plantas valiosas, en 26 áreas. La pesca ilegal ha sido notificada en 18 de las 39 áreas costeras y marinas actuales". Su informe recibe el apoyo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Entre los años 1970 y 2012, la población salvaje se redujo hasta en un 60% por culpa de la captura ilegal de muchas especies. Debido a esto, muchos lugares declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad se han convertido en áreas esenciales para proteger a las especies más afectadas. En esos sitios de cuidado, están las mayores poblaciones de tigres y el 40% de elefantes africanos. Sin embargo, a pesar de ser lugares prácticamente sagrados, no se han salvado del tráfico ilegal y de la destrucción de su ecosistema.

El 30% de los lugares declarados como Patrimonio Mundial están siendo afectados por el avance de la tala, la cacería y de la pesca. "La extracción ilegal continuada en los sitios del Patrimonio Mundial podría llevar a la extinción de las especies", continua el informe de WWF; "el parque nacional Ujung Kulon de Indonesia es el último refugio para alrededor de 60 rinocerontes de Java en peligro crítico de extinción, y las islas y áreas protegidas del golfo de California dan cobijo a las 30 vaquitas que quedan en el mundo, la marsopa más pequeña del mundo".

"La caza furtiva se produce en la mayoría de los sitios del Patrimonio Mundial que contienen especies emblemáticas como son los elefantes, tigres y rinocerontes", detalla el informe, que específica las posibles situaciones que derivarán de la crítica situación. Según las especificaciones del informe, la caza furtiva de los elefantes se da en el 60% de los lugares declarados como Patrimonio Mundial; lo mismo ocurre en el caso de los rinocerontes africanos o asiáticos y de los tigres, que han sido cazados en el 70% de estos lugares.

Gracias a la caza, muchos de estos sitios han entrado a Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. Y el motivo de todo el daño crítico, corresponde al valor que tienen algunas especies en el mercado negro, que se mueve entre los 14.000 y 19.000 millones de euros cada año. El informe concluye, pidiendo a los gobiernos una mejor vigilancia y protección para los animales y los sitios. Además, pide que frenen la destrucción de la fauna de los lugares y esparcir una mejor educación entre la población para evitar que los delitos continúen en un futuro próximo. Hay que recordar que no solo los animales dependen de la naturaleza, los humanos dependen mucho de estos ecosistemas y su destrucción afecta a todos por igual.

El tráfico ilegal arrasa con la vida salvaje y afecta al Patrimonio Mundial
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