La "amistad" de los partidos de fútbol: ¿todo se queda en el campo de juego?

Euforia del partido de fútbol
Euforia del partido de fútbol.

- ¡Más les vale! -  continuó el mandamás -  con los de comité de deporte antidopaje en la nuca. Además, mañana, viene Emilio Butrageño. Está interesado en Rubantiño.

La "amistad" de los partidos de fútbol: ¿todo se queda en el campo de juego?

El partido de fútbol estaba a punto de finalizar. Jugaban un equipo de Ciudad Real contra el San Madrid, un club muy profesional. El torneo era en la gran capital, Madrid. En el minuto noventa  el equipo visitante marcó el gol de desempate. El árbitro, a los cinco minutos, pitó el final del partido, perdiendo así la plaza para la semifinal.

-  ¡No!, ¡No! – gritó el entrenador del San Madrid – Os he dicho que defendáis por la izquierda, no por la derecha. ¡No volváis a descumplir mi táctica de juego!

La bronca en el vestuario a los jugadores por los técnicos fue impresionante. De improviso, entró dando un fuerte portazo, Javier Moto, el presidente del club.

- ¡Desastroso! ¡Desastroso! – exclamó muy enojado Javier Moto – habéis perdido en el último minuto. ¡Mañana a entrenar a las siete de la mañana! ¡Caramba!

-  Los chicos deben de descansar – replicó el entrenador.

-  ¡Nada! ¡A entrenar! – gritó el presidente – Por cierto, esas fiestas de cumpleaños, ha llegado el rumor que aparte de güisqui y rock and roll, se consume ahí drogas.

-  Ya lo he hablado con los jugadores y comentan que es un bulo – dijo el segundo entrenador.

- ¡Más les vale! -  continuó el mandamás -  con los de comité de deporte antidopaje en la nuca. Además, mañana, viene Emilio Butrageño de Real Madrid. Está interesado en Rubantiño. A ver lo que puja por él.

-  No se puede traspasar. Es el mejor defensa que tenemos -  replicó el otro técnico.

-  Tengo la cita a las cinco de la tarde. Adiós. -  respondió saliendo fuera y cerrando fuertemente la puerta.

Al día siguiente, el Sr. Butrageño llegó a las instalaciones del San Madrid y le hicieron pasar a la sala de reuniones las recepcionistas. La guapa secretaria, subida en diez centímetros de tacón de aguja, le sirvió un cremoso café con leche, mientras éste hablaba con su acompañante, el entrenador del Real Madrid y le comentaba:

-  Que den el parte médico, pero quiero que lo pase con mis profesionales. Me han dicho que Ricardo Rubantiño tiene una lesión doble de ligamentos cruzados. No es la primera vez que me pasa y luego, se quedan sin jugar dos temporadas. ¡Hay que rebajar el precio si eso es cierto!

Efectivamente, la información del defensa del club San Madrid era cierta. Lo contrataron a mitad de precio. Sus compañeros le hicieron una fiesta de despedida. Entrenaban todos muy duro sin parar. Ganaron la semifinal de la Copa e iban a Jugar contra el Real Madrid. Tenían la ventaja que conocían a la percepción la táctica y juego de Rubantiño y habían preparado el ataque a conciencia. El partido se disputaría a las siete de la tarde.

Empezó el juego en el campo del Santiago Bernebeu y quedaban pocos minutos para la finalizar el encuentro. La pierna del nuevo defensa del Real Madrid crujió muy fuerte y cayó redondo al suelo. Su antiguo compañero, paró el balón en la misma área de penaltis.

- ¡Chuta! – gritaban todos los técnicos del San Madrid - ¡Chuta insensato!

Sin embargo, el jugador sacó el balón fuera y atendieron al defensa. Lo sacaron en camilla. Perdieron el encuentro por uno a cero, a favor del Real Madrid, pero toda la afición de ambos equipos, se puso de pie y alabaron al capitán de San Madrid, con una gran aclamación y aplausos. Cosa que llenó de satisfacción y orgullo al jugador. Su gran amigo, Ricardo Rubantiño, le dedicó el premio desde el hospital. Lo tenían que operar y Emilio Butrageño, ante la buena acción hacía su nuevo jugador, lo contrató como suplente y fueron compañeros en el Real Madrid durante siete temporadas.

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