Todavía es posible la libertad de los sueños

Reyes Magos / FrAn LaREo
Reyes Magos / FrAn LaREo

Gracias a Melchor, Gaspar y Baltasar, los caminos seguirán expeditos para cuantos consideramos que la vida no es solo una cuenta corriente en una oficina bancaria, un trabajo a realizar, un deber a cumplir. También es un espacio libre.

Todavía es posible la libertad de los sueños

Nunca he tenido la oportunidad de ver a esos tres personajes que, aún hoy y con el peso que dan los años, continúan creando ilusión y magia. Desconozco al verdadero autor de esta fantasía que, especialmente en el mundo hispanohablante, genera año tras año sensación de continuidad tras la estrella de Belén y sin que el cometa Halley pierda un átomo de su poder de atracción ante la magnificencia de esa otra estrella viajera que condujo a tres magos, dos blancos y uno negro que nunca se han rechazado y para los que jamás ha habido fronteras, ni pateras, ni ministros de gobiernos que se opusieran a la realización de un sueño que se repite cada año.

Sinceramente, nunca he visto a Melchor. Tampoco a Gaspar. Jamás pude sentir la presencia de Baltasar. Pero sí puedo afirmar que, todavía hoy, padre y abuelo desde hace varios años, noto que, sino los tres, al menos uno de ellos –¿Baltasar?, ¿Melchor?, ¿Gaspar?–  hacer que, después de la cena, el sueño –el de dormir– sea como siempre ha sido un poco agitado por un tan extraordinario hecho: la visita de un rey mago al que las fronteras le traen  al pairo, a quien no importa lo que digan las naciones, ni los políticos, ni las complejas relaciones entre creyentes y no creyentes religiosos, a quien no permite que se rompan los sueños de millones de niños-adultos y de adultos-niños que quieren seguir creyendo que el acordeón de cartón que hace 70 años se mojó en la azotea de una casa canaria y perdió su fuelle, continúa sonando en los espacios sin límites por los que viajan las ilusiones que se despiertan una vez cada año.

Porque la música y la ilusión van de la mano y se encuentran constantemente para dar testimonio de que el hombre, como ser, no pierde un ápice de su sentido por seguir siendo niño y creer en la maravilla de unos ojos grandes por el asombro con que miran a unos figurantes que hacen que traen cuando, en realidad, son ciudadanos que llevan al encuentro de la ilusión y la música.

No, nunca los he visto en persona. Pero soy consciente de que, gracias a ellos, gracias a Melchor, Gaspar y Baltasar, los caminos seguirán expeditos para cuantos consideramos que la vida no es solo una cuenta corriente en una oficina bancaria, un trabajo a realizar, un deber a cumplir. También es un espacio libre, abierto de par a la fantasía, al sueño, a la ilusión. Por ello escribo cada año mi carta, dejo cerca de una ventana un vaso con agua, un platillo con chucherías, una zapatilla y una cajita vacía que espera que uno de los tres magos de oriente la llenen de fantasía para que la ilusión del 6 de enero nunca desaparezca y tenga su propia música.

Al margen de creencias religiosas, de circunstancias políticas diversas, dejemos que nuestro "yo" mantenga la ilusión de seguir siendo niño y sigamos mirando a hurtadillas por si algún año tenemos la suerte de hacernos un selfie con al menos uno de los tres Reyes Magos procedentes de un Oriente lejano, muy lejano, en el que todavía es posible la libertad de los sueños. @mundiario

Todavía es posible la libertad de los sueños
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