Tendencias de las políticas locales tras la Covid-19

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Valencia.

La pandemia ha provocado nuevas tendencias en la economía y en la sociedad, algunas irreversibles. Las ciudades detectan las nuevas prioridades ciudadanas para adecuar sus políticas.

Tendencias de las políticas locales tras la Covid-19

En los distintos foros locales y en las iniciativas de los municipios se manifiestan tres bloques de cambios. De un lado los relacionados con la visión de la ciudad y de los servicios públicos. De otro las consecuencias de los cambios registrados en la actividad económica local. Finalmente la influencia de las nuevas demandas en la gobernanza de las instituciones.

Si el ámbito municipal, con sus límites geográfico-administrativo ya estaba superado por la dinámica de la población, la nueva demanda de vivienda suburbana o rural, la importancia adquirida por los espacios naturales protegidos e incluso la generalización del teletrabajo, están obligando a una visión funcional del hinterland local, del espacio económico y de interacciones sociales, con independencia de su división municipal. Ya no se trata de buscar soluciones administrativas sino soluciones funcionales.

El confinamiento ha redescubierto la importancia del espacio público, de la ocupación del suelo urbano, frecuentemente subordinado a la circulación y aparcamiento de vehículos en detrimento de las personas. El cambio de prioridades se está manifestando en los proyectos de eco-barrios, en las supermanzanas sin tráfico interno impulsadas en Barcelona o en el modelo parisino que organiza los barrios en torno a la distancia de quince minutos para eliminar circulaciones internas y facilitar el acceso a los distintos servicios. Las limitaciones de velocidad que prepara la DGT para principios de año facilitarán la reordenación del espacio que además debe resolver la conexión entre la trama urbana, la suburbana y los espacios naturales del entorno, promoviendo las ciclovías y otras formas de intervención blanda.

La descarbonización es ahora la prioridad medioambiental. Imperativa para el transporte público pero también para la revisión de todos los servicios, disminuyendo la huella ecológica como prevención del cambio climático. Mejorar la calidad del aire, revisar el tratamiento de residuos, incrementar la rehabilitación de viviendas e impulsar el ahorro energético son algunas de las vías en curso.

La actividad de las ciudades determina el funcionamiento de actividades privadas como la cultura y en especial los espectáculos de todo tipo, pues tanto la contratación como la exhibición está en manos de las ciudades mayoritariamente. Teatro, conciertos, fiestas populares y otras modalidades necesitan nuevas formas de relación con los Ayuntamientos que redundarán en su contacto con el público.

La pandemia ha provocado un salto vertiginoso en la digitalización de todo tipo de actividades y servicios, aceptado con naturalidad por los ciudadanos. Ahora debe ser trasladado a la gestión local, acelerando los procedimientos administrativos, la simplificación o las formas de comunicación entre instituciones y ciudadanos. Las Administraciones locales españolas están menos digitalizadas que las grandes empresas, en especial en los servicios más avanzados como el big-data.

En cuanto a la economía local al menos tres tendencias se han impuesto. El teletrabajo está introduciendo cambios en la movilidad, reduciendo su incidencia precisamente en las áreas más congestionadas lo que a su vez influye en otros sectores como la hostelería o los proveedores. Previsiblemente la demanda de espacio terciario para actividades empresariales en las zonas más comerciales se reducirá lo que abre el camino a cambios de uso urbanístico.

El consumo on-line está reduciendo los puntos de venta físicos pero incrementando la logística de la última milla para cuya ordenación se ensayan distintas fórmulas. Al tiempo el comercio de proximidad, menos influido por la venta electrónica, tiene la oportunidad de reinventarse con el apoyo de las instituciones locales.

Finalmente el turismo ha incorporado el paradigma de la sostenibilidad. Es previsible que los viajeros valoren más la huella ecológica y la calidad de los destinos, lo que provocará cambios en la oferta turística, alguno ya evidente como la caída del alquiler turístico.

El último bloque de cambios hace referencia a la gobernanza local. La pandemia ha puesto en valor los servicios públicos, garantes de la atención universal y equitativa ante situaciones límite. También la importancia del conocimiento experto. Son factores de legitimación de las instituciones, especialmente de las Alcaldías. Como contrapartida, ciudadanos mejor informados reclaman más transparencia y mejor rendición de cuentas sistemática. También administraciones menos piramidales y más horizontales que agilicen la respuesta y favorezcan el diálogo con el ciudadano-usuario.

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