Tascha, la perra que se porta con un niño enfermo como la mejor hermana

tascha y dylan
Tascha y Dylan.

En Alemania, hay un niño de diez años en estado vegetativo que, desde hace seis, recibe en el hospital la visita diaria de Tascha, una perra Staffordshire Bull Terrier.

Tascha, la perra que se porta con un niño enfermo como la mejor hermana

Cuando mi padre falleció, mi madre se quedó sola. Bueno, esto no es ninguna novedad. Cientos de mujeres y hombres que pierden a sus parejas sienten la bofetada de la soledad y deben reinventarse una nueva existencia, buscar la fórmula más adecuada para afrontar esa cruda e inesperada realidad. Sin embargo, cuando esto ocurrió, ella era demasiado joven (igual que lo era él) y la enfermedad que se lo arrebató no hizo otra cosa más que cubrirlo todo de un espeso dolor y una rabia contenida difícil de canalizar. A pesar del apoyo y las llamadas telefónicas constantes, nada parecía reconfortarla. Después de un año, el desconsuelo se había convertido en un compañero pegajoso y puñetero dispuesto a escoltarla de por vida. Entonces, apareció Iker. No era el más guapo, ni tampoco el más ducho en palabras pero la conquistó con sus ladridos, su energía y sus estupendas lengüetadas que venían a curar la herida. Ese perro fue el primer paso para comenzar a superar aquel fatigoso duelo porque, gracias a él, ella tenía la obligación de dar largos paseos, socializar, sonreír, etc. Después, todo fue más fácil.

En Alemania, hay un niño de diez años en estado vegetativo que, desde hace seis, recibe en el hospital la visita diaria de Tascha, una perra Staffordshire Bull Terrier. Según cuentan sus padres y los médicos que lo atienden, cada vez que el animal se acerca al crío, este reacciona: su respiración es más tranquila y el ritmo cardíaco se desacelera. Todo esto ocurre cuando Tascha le ajusta la manta, le lame los pies o se recuesta a su lado con la cara muy pegada como para recordarle que ahí está, para lo que haga falta. Con el mismo desvelo y cuidado que lo haría la mejor hermana. Ahora las autoridades quieren separarlos porque Tascha se peleó con otro perro del vecindario. Dicen que puede hacerle daño a Dylan. Tanto los padres como una multitud de personas se oponen a esta disparatada decisión y están haciendo todo lo posible para que la ley no se cumpla. Para que no rompan esta familia y el insondable vínculo que les une. La felicidad de Dylan está en juego. Y si los que mandan no lo ven, es que están ciegos.

Tascha, la perra que se porta con un niño enfermo como la mejor hermana
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