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Sushi habla español

Obdulio, mi amigo de siempre, tiene una mascota que es muy inteligente. ¿Qué digo inteligente? El can es asombrosamente listo, aunque al Obdu le parezca lo más normal del mundo.

Sushi habla español
El Obdu en brazos de Sushi. Perdón, al revés. / A. Segura
El Obdu en brazos de Sushi. Perdón, al revés. / A. Segura

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Mario Barros

Mario Barros

El autor, MARIO BARROS (Lenguaviva) es profesor universitario, comediante y escritor humorístico cubano-americano. Está en Facebook (Mario Barros Lenguaviva) y, a través de su amigo Obdulio, en Instagram (obdulioduparol). @mundiario

Obdulio me cuenta que hoy, al sacar a su perrita a caminar, le ocurrió algo curioso. Resulta que ya había cerrado la puerta y se dirigía a las escaleras cuando Sushi, que así se llama el animalito, se detuvo, lo miró y le dijo:

-¿No vas a llevar gorra? Se te va a quemar la calva con este sol.

Mi amigo en un principio se sorprendió, pero de inmediato pensó que Sushi tenía razón. “Esta schnauzer no puede negar que es alemana. Pura inteligencia”, se dijo a sí mismo. Entró al apartamento, cogió la gorra, se la puso y salió. Ya iba a bajar las escaleras, cuando sintió un tirón en la correa. La perra lo estaba mirando fijamente.

-¿Qué pasó ahora, Sushi? 

-Se te quedaron las gafas de sol. Recuerda tus operaciones de cataratas. El sol de Miami no perdona.

Obdulio tuvo que admitir que el can de nuevo estaba en lo cierto. Entró al apartamento, cogió las gafas, se las puso, salió y cuando estaba por bajar las escaleras, la perra lo volvió a detener.

-¿No se te queda nada?

-Ya tengo la gorra y las gafas. ¿Qué más?

-Mayeya te dijo que bajaras la basura…

De nuevo la dichosa perra tenía razón. Como un bólido, el Obdu entró al apartamento, recogió la basura, la sacó, cerró la puerta. Pero ahora fue mi amigo el que le habló al animal:

-Gorra, gafas y bolsa de basura. ¿Satisfecha?

-Sí. Pero tranquilo, lo hago por tu bien. Si no fuera por mí, tendrías quemaduras de tercer grado en la cabeza, estarías ciego y tu mujer te daría una sonora cantaleta a su regreso del trabajo. 

-Muchas gracias, Sushi. Te lo agradezco de corazón. Pero dime, ¿cómo es que tienes tan buena dicción? ¡Y sin acento!

-Tomé uno de esos cursos que anuncian en internet. Aprendí español en 10 días.

El Obdu está seguro de que su perrita está cobrando una comisión por promover el método, pero no quiere confesarlo.

Sushi está renuente a pagar impuestos.  @mundiario