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MUNDIARIO

Surrealista vestiabrigo de Letizia Ortiz en su primer Día de la Hispanidad

La Reina Letizia vuelve a dar la nota con un vestiabrigo que rozaba el surrealismo, las niñas con una vestimenta poco apropiada y una actitud poco respetuosa con el desfile de las Fuerzas Armadas.

Surrealista vestiabrigo de Letizia Ortiz en su primer Día de la Hispanidad
trasera del vestido de Letizia
Trasera del vestido de Letizia.

María Fidalgo Casares

Doctora en Historia.

La Reina Letizia vuelve a dar la nota con un vestiabrigo que rozaba el surrealismo, las niñas con una vestimenta poco apropiada y una actitud poco respetuosa con el desfile de las Fuerzas Armadas.

Primer día de la Hispanidad como Reina. Todas las miradas del mundo de la moda y del couché estaban esperando el traje de Doña Letizia en su primera comparecencia como reina el Día de las Fuerzas Armadas.  Esta vez no podía aparecer exhibiendo su extrema delgadez con los brazos al aire- el día se antojaba fresco y lluvioso- y el abrigo o chaqueta que luciría,  ya que por la época del año no podía ir a cuerpo gentil, decididamente impediría esa obsesión por el ceñido excesivo y la exhibición de anatomía que ha prodigado desde su coronación, tan impropios no sólo de una reina, sino de cualquier mujer elegante que se precie, como hemos comentado en nuestros por lo visto exitosos artículos de MUNDIARIO.

 ¿Qué llevaría? Que el tema militar no le gusta es más que obvio, ya que suele acudir a los actos militares sin cuidar su indumentaria -lo que irrita  a una institución que valora mucho la correcta uniformación- e incluso en su último acto de la Academia Naval, sin contemplaciones no quiso besar la bandera…

Y apareció con un abriguito diminuto de tweed imitación Chanel en color azul plomo, cómo no de Varela. Kate Middelton había llevado uno muy parecido. Menos mal.. Pero ah! ¡Qué raro! ¿No le queda demasiado ceñido?. Y cuando se dio la vuelta, vimos algo inaudito… ¡La parte de atrás no era un abrigo, era de una tela distinta, más elástica y fina para que consiguiera ceñir la cintura y  poder marcar un exagerado busto por delante y sus nalgas por detrás!… algo que ningún abrigo normal podría hacer por muy a la medida que lo llevase.  Era un trampantojo, es decir era un vestido ceñidísimo, casi reventón, y para que pareciera un abrigo sólo la tela de abrigo estaba en la parte delantera, y la de la trasera la comprimía  de tal manera que parecía que "envasaba su cuerpo al vacío". El de la Middelton, aun siendo algo ajustado era de verdad, y claro no ceñía nada, por lo que era muy elegante y éste, más propio de una starlette.

Pocos se percataron de la surrealista argucia… y es que hay que rendirse a la evidencia que parece superior a sus fuerzas ir con algo un poquito holgado, ya se empieza a  sospechar  que esa  fidelidad varelista es porque es el que le diseña lo de "Todo por la causa", que en este caso es ceñir hasta lo imposible…  A Letizia le salvó que sin darse la vuelta pocos repararon en el ceñi-recurso.

Estaba guapa de cara y no se pasó con el maquillaje, algunos comentaron que era para disimular algo el reciente relleno de labios.

Peinado y atrezzo

El peinado nada lucido, el pelo muy lamido y poco estructurado y con la melenita sin arreglar, con cierto aspecto de desaliño, debido posiblemente por esa obsesión suya de parecer más joven. Algo que va consiguiendo, ya que parece la hermana pequeña de la Letizia de la pedida, pero no con pactos con el diablo -que se sepa-  sino gracias a su adicción a los rellenos y cirugías estéticas. Los  zapatos correctos y los pendientes con poca presencia y se echó de  menos un bolso de mano.

Los modelos de las niñas

Y para  las niñas eligió -Dios mío- unos trajes holgados en estampado toile de joy de la firma gallega Nanos.  Eran monos, pero parecían Laura Ingalls y la cieguita bajando con el perro por las laderas de Walnut Grove, bajo la atenta mirada del macizo Michael Landon en la Casa de la Pradera…  mucho más propios para los cumpleaños de las amiguitas o una visita a la abuelita, que para la Fiesta de la Nación a la que sirven, que es una celebración solemne.

El  rechamante modelo que luce Leonor en el Museo de Cera, esa imagen que hace parecer angelicales a las niñas de El Resplandor y que ha hecho correr ríos de tinta en la red,  asemejaba para una recepción en el Buckingham Palace al lado de estos modelos bucólico-pastoriles que les plantó Letizia para el Día de la Hispanidad. Los zapatos demasiado informales y las medias transparentes poco apropiadas.

Actitud

La Reina Letizia, que suele resbalar en asuntos de protocolo, de nuevo volvió a saltárselo, se pasó el tiempo tocando a sus hijas de forma continuada, desde que salieron del coche.  No tuvo palabras con los miembros del Gobierno ni saludó al público al terminar el acto. Al abandonar la tribuna, salió corriendo detrás de las niñas, sin esperar a su marido, que por cierto estaba fantástico con el uniforme.

La nueva Reina, en lugar de ver el desfile mostrando respeto e interés a las Fuerzas Armadas,a las que pertenece su marido, estuvo muy dstraída, tonteando  frívolamente con las hijas, como si estuvieran viendo la cabalgata de reyes. De la poca atención al desfile, algo se contagió Felipe, que normalmente jamás falla y roza la perfección en temas protocolarios.

En cuanto a su actitud en la recepción se le vio distendida y sonriente, mucho más simpática de lo que es habitual…Se comentaba que al ser la única mujer de la realeza presente (qué raro sigue sonando eso a algunos)  estaba encantada en el Palacio Real, sin infantas ni reina que la empequeñecieran (de tamaño) ni le quitasen protagonismo.

Estas ausencias fue algo que no ha sido muy entendido por la ciudadanía, ya que por mucho que quieran reforzar la imagen de la nueva pareja  aunque no sean cabezas coronadas, Don Juan Carlos sigue siendo Jefe de las Fuerzas Armadas, Sofía es la Reina Madre y muy valorada por los españoles, por lo que su presencia contribuiría a reforzar la institución y la Infanta  Elena es la digna heredera de la campechanía y proximidad borbónica de la que de momento adolece Felipe VI.

En fin, cousas veredes, que dicen en Galicia, pero eso del abrigo "envasado al vacío" para marcar es mucho.