Los suicidas de la pandemia

La distancia social es antinatural.
Una imagen que hace referencia a la distancia social. / RR SS
El egoísmo y la hipocresía se han cebado en la ciudadanía. / Relato
Los suicidas de la pandemia

El confinamiento, junto a la desgracia, llegó repentino e inesperado. De un día para otro, el coronavirus pasó a formar parte de nuestras vidas, como un miedo compañero, como si a las soledades que provocó hubiese que rendir pleitesía sin juzgar ni un ápice de la importancia que se le había dado.

Dicen que la tendencia suicida de los jóvenes españoles, durante la pandemia, se ha disparado; aunque el suicidio sea incomprensible, ya que queremos sobrevivir a un virus, es patente el aislamiento forzado al que los poderes nos han traído, cuando parece que no lo podemos desobedecer, como si de un padre se tratara.

La pandemia ha suscitado adversión a la sociedad, lo cual es nefasto para el individuo que vive con sus cosas y búsquedas: todo fue prohibido, como en una dictadura, solo que los vencedores somos todos los que no hemos muerto. ¿En qué bando decidirnos, de haber bandos, si todos queremos la vida? Ello supone una gran pobreza ideológica.

Ese ha sido el engaño del poder, que no dio cabida al sentir popular, a sus temores, necesidades, a los sueños por cumplir, que se han disipado porque han echado la llave.

El poder debe entender (¿cuándo el poder entendió al pueblo?) que la cultura a la que está representando no puede ser impedida. Es como si caminamos hacia atrás creyendo haberlo visto todo, evitando el destino, y sin embargo todo está en movimiento.

En mi ciudad, estas cosas han pasado. En 2020, el regente de una tienda de viajes, en clara bancarrota, se quitó la vida en su establecimiento, ante lo cual hubo un gran silencio, pues el coronavirus debía progresar.

Hoy mismo, en un barrio que acostumbro visitar, ha habido otra truculenta muerte. Desgraciadamente, hablé cordialmente con él hace unos años y siento pena. Se trata de un anciano muy solitario, teólogo, que, seguramente, no pudo soportar su soledad interminable así como la degradación de los valores morales en este pueblo.

En mi opinión, el egoísmo y la hipocresía se han cebado en la ciudadanía, habiendo el Gobierno, en cuestión de un año, hipotecado todo nuestro futuro, el porvenir. Creo que han atentado contra la felicidad del pueblo. @mundiario



   

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