Ascienden a más de 1.600 los muertos y 3.400 los heridos por el terremoto en Myanmar y Tailandia

Un edificio colapsado tras el terremoto en Myanmar. / RR SS.
La devastación en un país desgarrado por la guerra civil dificulta el rescate y la llegada de ayuda humanitaria.

El potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro de Myanmar el viernes ha agravado la crisis humanitaria en un país sumido en el caos desde el golpe de Estado de 2021. Con un número de víctimas que podría superar las 10.000 según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el desastre ha golpeado una región densamente poblada y con infraestructura precaria, donde los equipos de rescate trabajan sin los recursos necesarios.

El epicentro del terremoto se localizó a 10 kilómetros de profundidad, cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país y una de las más afectadas. Según informes, la mayoría de los edificios en la urbe han colapsado, dejando a cientos de personas atrapadas bajo los escombros. De momento, la cifra oficial de fallecidos es de 1.664, con más de 3.400 heridos y 139 desaparecidos, aunque se teme que estos números aumenten drásticamente.

La junta militar, liderada por el general Min Aung Hlaing, ha reconocido que la situación es crítica y ha solicitado ayuda internacional, un gesto inusual en un régimen que ha mantenido una postura hermética ante la comunidad global. Sin embargo, las dificultades logísticas y la falta de colaboración con organismos internacionales podrían frenar la llegada de asistencia.

Infraestructura colapsada

Las principales ciudades del país, incluidas Yangón y Mandalay, han perdido sus líneas de electricidad y comunicación, complicando aún más las labores de rescate. Testimonios de supervivientes describen escenas de horror, con ciudadanos removiendo escombros con sus propias manos en un intento desesperado por salvar a sus familiares y vecinos. "Hay demasiados escombros y no ha venido nadie a salvarnos", declaró un joven atrapado en Mandalay a la agencia Reuters.

El Hospital General de la ciudad ha sido desbordado por la cantidad de heridos y ha sufrido daños estructurales, lo que limita su capacidad de atención. La Cruz Roja ha advertido que al menos 90 personas continúan atrapadas en edificios derrumbados.

La respuesta internacional

El terremoto también se sintió en países vecinos como Tailandia, Laos y Bangladés. En Bangkok, un rascacielos en construcción colapsó, dejando decenas de desaparecidos y al menos seis muertos. Las autoridades tailandesas trabajan para rescatar a los atrapados.

Mientras tanto, la comunidad internacional ha comenzado a movilizarse. La ASEAN ha anunciado el envío de ayuda humanitaria, y China y Corea del Sur han ofrecido apoyo. La ONU ha destinado cinco millones de dólares para asistir a las víctimas en Myanmar y Tailandia. Sin embargo, la inestabilidad política y el control militar del país podrían dificultar la llegada efectiva de la ayuda.

Myanmar, con 54 millones de habitantes, es una de las naciones más pobres de Asia y enfrenta una crisis política y humanitaria desde que el ejército tomó el poder en 2021. La fragmentación del territorio y el conflicto entre el gobierno militar y los grupos opositores complican la coordinación de los esfuerzos de rescate y la distribución de ayuda.

Este sismo, uno de los más fuertes registrados en la región en el último siglo, agrava aún más la situación del país, dejando a miles de personas sin hogar y sin acceso a servicios básicos. @mundiario