Sube a 3.600 la cifra de fallecidos por el terremoto de Myanmar que agravó la crisis humanitaria

La ciudad de Mandalay, epicentro del seísmo que azotó a Myanmar. / Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios
Las operaciones de rescate disminuyen ante las bajas probabilidades de encontrar más supervivientes, mientras millones de personas se enfrentan a la escasez de asistencia a causa de la guerra civil.
El devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Myanmar el pasado 28 de marzo ha cobrado la vida de al menos 3.600 personas, según informó este lunes un portavoz de la Junta Militar en el poder. A medida que pasan los días, las posibilidades de encontrar supervivientes entre los escombros disminuyen drásticamente. Más de 200 personas continúan desaparecidas, según reportan los medios locales, y más de 5.000 han resultado heridas.

El epicentro del seísmo se localizó cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, donde los equipos de rescate ultiman sus operaciones. El Departamento de Bomberos de Myanmar confirmó la recuperación de 10 cadáveres adicionales este lunes. Los equipos internacionales de emergencia provenientes de India, Malasia y Singapur ya han finalizado sus labores y regresado a sus respectivos países, según el mismo organismo.

Las tareas de búsqueda y asistencia se han visto gravemente dificultadas por las condiciones climáticas adversas. Las lluvias intensas y los fuertes vientos registrados durante el fin de semana han retrasado las operaciones de rescate y han empeorado la situación de miles de personas desplazadas que han perdido sus hogares.

La situación humanitaria se agrava ante el riesgo creciente de brotes de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea y el cólera. La organización Save the Children advirtió de que las lluvias prematuras, sumadas al calor extremo, están generando un entorno propicio para crisis sanitarias. "Con la escasez de agua limpia, es difícil que la gente mantenga una higiene adecuada, y eso puede provocar brotes de enfermedades", alertó Jeremy Stoner, director regional interino para Asia de la ONG.

“Estamos muy preocupados por la posibilidad de que empiecen a aparecer brotes de enfermedades, especialmente entre los niños. Esta situación es desesperada”, añadió Stoner. El pronóstico meteorológico para esta semana sugiere que nuevas tormentas podrían azotar varias regiones del país, lo que no solo complicaría más las tareas de rescate, sino que aumentaría la vulnerabilidad de las comunidades afectadas.

Un conflicto que no cesa a pesar de la crisis

Además del desastre natural, Myanmar se enfrenta a las consecuencias de la guerra civil desatada tras el golpe militar de 2021, cuando los militares tomaron el poder al derrocar al Gobierno democráticamente elegido. A pesar de que tanto el Gobierno militar como las fuerzas opositoras han declarado ceses al fuego temporales para facilitar la entrega de ayuda humanitaria, los enfrentamientos armados continúan, con acusaciones cruzadas de violaciones a las treguas.

Desde el golpe militar de 2021, Myanmar se encuentra sumergida en una guerra civil. Lo que comenzó como protestas pacíficas tras el derrocamiento del gobierno democrático de Aung San Suu Kyi, ha evolucionado en una compleja lucha armada entre el ejército y diversas facciones rebeldes, como la Alianza de los Tres Hermanos, formada por ejércitos guerrilleros de minorías étnicas.

Aunque esta alianza declaró un alto el fuego unilateral el 1 de abril, al igual que el Gobierno de Unidad Nacional (NUG), los reportes de nuevos bombardeos aéreos por parte del ejército no han cesado. De hecho, el NUG denunció el sábado que desde el terremoto el ejército ha realizado 63 ataques aéreos y con artillería, provocando la muerte de 68 civiles, incluidos una niña y 15 mujeres.

El portavoz militar Zaw Min Tun respondió que las violaciones al cese al fuego también provienen de fuerzas opositoras, como la Armada Nacional Ta’ang, el Ejército de la Independencia Kachin, la Unión Nacional Karen y el mismo NUG. “Estamos llevando a cabo operaciones de ayuda para los afectados. Pero deben saber que hemos sido atacados incluso en medio del esfuerzo humanitario”, declaró en un mensaje de audio, según informa AP.

Ante esta situación, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, hizo un llamamiento urgente el viernes pasado. "Insto a que se detengan todas las operaciones militares y a que la atención se centre en ayudar a los afectados por el terremoto, así como en garantizar el acceso sin trabas a las organizaciones humanitarias que están dispuestas a prestar ayuda".

La comunidad internacional ha expresado su preocupación no solo por las consecuencias inmediatas del terremoto, sino también por la dificultad de llevar asistencia a un país marcado por el conflicto armado, la represión política y una infraestructura debilitada. Organismos de ayuda internacional insisten en que la población necesita refugio, alimentos, medicinas y condiciones sanitarias básicas para prevenir una catástrofe aún mayor. @mundiario