La sorprendente amistad que mantuvo Adolf Hitler con una niña de origen judío

La niña judía Rosa Bernile Nienau junto al líder nazi Adolf Hitler. RR SS.
La niña judía Rosa Bernile Nienau junto al líder nazi Adolf Hitler. / RR SS.

La amistad que tuvo el líder nazi con la pequeña Rosa Bernile Nienau sorprende a los historiadores, pero no es la única ocasión que mantuvo una buena relación con alguien de origen judío, puesto que también le perdonó la vida a Eduard Bloch, doctor que cuidó de su madre en sus último días.

La sorprendente amistad que mantuvo Adolf Hitler con una niña de origen judío

Nunca justificaremos lo que hizo Adolf Hitler como líder y principal ideólogo de la Alemania Nazi. Pero es importante aprender sobre la persona que trajo tanto mal al mundo, para que esto nunca vuelva a repetirse. A nivel psicológico, los expertos no se casan de estudiar su forma de ser y en un último capítulo de su vida, se ha descubierto la extraña y sorprendente amistad que mantuvo con una niña de origen judío, de nombre Rosa Bernile Nienau.

Esta relación de amistad ha sido descubierta y confirmada gracias a una imagen donde se ve cómo el líder nazi abraza una niña de pocos años. La foto tomada en 1933 parece llena de felicidad, pero también es un hallazgo histórico. Hitler, responsable de la muerte de seis millones de judíos, se divierte con la niña de origen judío. Muchos dirán que él desconocía la procedencia de la menor, pero según varios historiadores, cuando Hitler supo de su procedencia y la apartaron de su vida, este se molestó mucho.

La imagen, tomada por el fotógrafo Heinrich Hoffmann, fue subastada recientemente en EE UU por unos 11.520 dólares, según la agencia Alexander Historical Auctions. La pieza jamás había sido presentada ante el público, y ciertamente no es la única foto de Hitler con niños, pero por obvias razones se diferencia del resto emitidas por el ministerio de propaganda para suavizar su imagen.

Según el sitio web de subastas, ambos se encontraron por una simple razón. La foto fue tomada el 20 de abril de 1933, día en que el dictador y a niña cumplían años. En este tiempo él apenas había sido nombrado canciller y fue al año siguiente cuando se proclamó Führer de Alemania. Por lo tanto, en ese tiempo no era un personaje tan polémico y no había comenzado su cacería contra los judíos. En ese día, Rosa y su madre se habían dirigido a las afueras de la residencia Berghof de Hitler en Los Alpes donde había una multitud congregada para felicitarle.

El líder nazi descubrió que Rosa cumplía años el mismo día, así que la invitó junto a su madre Karoline, a su casa, donde se tomaron dichas fotografías. Mucho tiempo después se descubrió que la madre de Karoline era judía, por lo que Rosa era un objetivo más de los nazis, una cuestión que no evitó que Hitler siguiera teniendo contacto con la joven. El líder nazi envió una foto firmada a la pequeña, donde escribió: “La querida y considerada Rosa Nienau. Adolf Hitler. Múnich, 16 de junio de 1933”.

La propia niña añadiría flores a la foto tomada en blanco y negro tiempo después. La amistad de Rosa con Hitler se extendió por unos cinco años, donde ella le escribió al menos en 17 ocasiones, hasta que el secretario privado del líder nazi, Martin Bormann, le informó que dejara de hacerlo.

En dichas cartas, guardadas por los Archivos Federales alemanes, puede entenderse un poco más de la relación cercana que tenían el genocida y la niña. “¡Estimado tío Brückner! Hoy tengo mucho que contarte. ¡Durante las vacaciones estábamos en Obersalzberg y me permitieron ver dos veces al querido tío Hitler! Desafortunadamente, nunca has estado despierto”, escribió Rosa.

Hitler no supo inmediatamente del rompimiento de esta amistad, pero cuando Bormann le informó, este estaba tan furioso que le dijo: “Hay personas que tienen un verdadero talento para arruinar mi alegría”.

La joven Rosa no sobrevivió al final de la Segunda Guerra Mundial. Murió el 5 de octubre de 1943, a los 17 años, víctima del polio, en el Hospital Schwabing.

Sorprende la amistad del genocida con la pequeña niña de origen judío, pero no fue la primera vez que Hitler mantuvo un contacto cercano con un judío. El doctor judío Eduard Bloch, también se ganó su confianza gracias a que ayudó a su madre, Klara Hitler, en sus últimos días de vida. Este recibió una protección especial de la Gestapo que les permitió permanecer en su casa sin interrupciones hasta 1940, cuando emigró tranquilamente hasta EE UU. @mundiario

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