Los sordos son unos guerreros invencibles que diversifican sus capacidades

Lenguaje de sordos.
Lenguaje de sordos.

No es casualidad que las personas más sinceras y transparentes que he conocido a lo largo de mi vida, sean en su mayoría, sordos, relata esta autora en su artículo.

Los sordos son unos guerreros invencibles que diversifican sus capacidades

No es casualidad que las personas más sinceras y transparentes que he conocido a lo largo de mi vida, sean en su mayoría, sordos, relata esta autora en su artículo.

 

En un país como Guatemala donde la discriminación está a la orden del día y nuestras autoridades ejecutivas y legislativas hacen muy poco, por no decir nada, sobre lo concerniente a las personas sordas, nacer con esta característica resulta un verdadero reto; establecimientos educativos especializados, traductores y personas concienciadas hay tan pocos, que es casi como ir a una guerra desprovisto de armas.  Lo curioso es que, los sordos, son unos guerreros invencibles que en vez de darse por rendidos, diversifican sus capacidades y dones y se vuelven uno más en la sociedad, se activan y logran superar cualquier reto que la vida les presente.

Un sordo pese a ser considerado como “discapacitado” tiene mayores capacidades que cualquiera de nosotros; sin oír, sale de casa diariamente a enfrentar los mismos retos laborales, personales y psicológicos que todos los demás, se educa, aprende a leer labios, conoce el idioma de quienes le rodean y conoce, aún mejor, su propio idioma (en esta región LENSEGUA, Lenguaje de Señas Guatemalteco) y a veces, para comunicarse mejor incluso manejan idiomas de señas de otras regiones del mundo como es el caso del ASL (American Sign Language). Personas capaces y dignas de admirar.

La verdad, es que todos los sordos que conozco tienen denominadores comunes interesantes, entre ellos que viven el presente sin centrarse demasiado en pasado o futuro, que no saben disimular, que son claros y concisos, respetuosos, extremadamente tolerantes y seres afectuosos que te contagian de un positivismo incalculable. Al no diferenciar entre el “vos, tú o usted” son mucho más prácticos y se alejan de los formalismos excesivos en los que los demás nos vemos involucrados; sencillamente son personas dotadas de dones diversos y grandiosos, verdaderos guerreros del silencio.

Cuando empecé a estudiar LENSEGUA lo hice por motivos de crecimiento personal y vocacional, jamás habría imaginado que no iba a aprender simplemente otro idioma, sino que aprendería sobre expresión, compañerismo, tolerancia, respeto, conciencia, amor, expresarme con las manos, sobre mí misma, mis falencias y fortalezas y sí, sobre el idioma; ¡si tan solo todos pudiéramos aprender Lenguaje de Señas, cuánto bien le haría a esta sociedad tan dual aprender a ser sinceros y claros! Solo para variar, pongámonos en sus zapatos, imaginemos lo difícil que es no escuchar, carecer de ese sentido tan esencial, ponernos de su lado y mostrarles el máximo respeto, teniendo en cuenta también que no solo se nace sordo, un accidente, una enfermedad, la edad o el destino nos pueden llevar a encarnar los retos que día a día ellos superan.

Días atrás que celebramos la Semana Internacional del Sordo, siendo la primera vez que soy consciente de ello y su enorme significado, no puedo más que agradecerle a la vida la cercanía de cada una de mis amistades sordas y la oportunidad de aprender de ellos idioma, constancia, tesón, comportamiento, fortaleza y FE.

Los sordos son unos guerreros invencibles que diversifican sus capacidades
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