La soledad, un problema silencioso en nuestra sociedad

Persona sola en un banco. / Christophe Dutour en Unsplash
La psiquiatría y la psicología consideran que la soledad es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan cientos de millones de personas en el mundo. Y curiosamente, este fenómeno se da con más frecuencia en las ciudades que en los pueblos.

Desde hace años se utilizan titulares muy jugosos en los medios de comunicación para advertir de los problemas a los que se enfrenta la sociedad actual, tan globalizada y digitalizada. Muchos de ellos hacen referencia a que la soledad, o la obesidad, son la epidemia del siglo XXI.

Echar mano de estos términos en 2023, tras haber vivido a nivel mundial la pandemia del Covid 19 durante más de dos años, puede resultar un poco cínico, o ventajista, pero la realidad es que tanto la soledad como la obesidad son realmente peligrosas, y en muchos casos, patologías muy silenciosas.

La psiquiatría y la psicología consideran que la soledad es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan cientos de millones de personas en el mundo. Y curiosamente, este fenómeno se da con más frecuencia en las ciudades que en los pueblos, ya que en estos últimos todavía se conservan relaciones más cercanas con círculos más reducidos.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) cifraba en 2021 que en España vivían más de 4,7 millones de personas solas y más de la mitad son mayores separados o divorciados y residentes en las ciudades. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también insiste en este problema, la soledad de los mayores es un problema creciente que atenta contra los derechos humanos.

¿Qué problemas ocasiona vivir en soledad?

El doctor Steve Cole, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles, explica que el aislamiento y la soledad son conceptos diferentes. El aislamiento hace alusión al hecho de que otras personas estén físicamente allí, o no. Una persona puede estar sola, y sentirlo así, aunque esté rodeada de otras muchas.

Cuando una persona sufre el mal de la soledad, esto puede acabar afectando a su salud física, y no hablemos ya de su estado mental. Las personas que se sienten solas corren un mayor riesgo de contraer enfermedades del corazón, presión alta y Alzheimer.

Otro investigador, el neurocientífico argentino Facundo Manes, define la soledad como una alarma biológica que nos recuerda que somos sociales. La comunidad científica ha constatado que soledad y aislamiento social aumentan alrededor de un 30% el riesgo de mortalidad.

Cuando una persona se siente sola, padece soledad no deseada, el proceso no hace ruido ni llama la atención, pero actúa como un factor de riesgo tan peligroso como el tabaquismo, la obesidad o la polución ambiental.

Los números de la sociedad a nivel global

La OMS considera la soledad y el aislamiento social como problemas de salud pública global. No obstante, no es fácil medir su incidencia. La propia organización mundial señalaba en un informe de 2021 que entre el 20 y el 34% de las personas mayores en China, Europa, América Latina y Estados Unidos se sienten solas.

Otro estudio publicado en 2022 por la revista British Medical Journal concluía que, a pesar de la enorme ausencia de datos, la prevalencia de esta patología es muy variable en las distintas regiones del mundo. Así, Europa del Este es la zona a nivel global con mayor porcentaje de personas que se sienten solas. En cambio, en el norte del Viejo Continente se dan las cifras menos negativas.

Cifras aparte, en lo que sí coincide toda la comunidad científica es que la soledad acorta la vida de las personas mayores y daña su salud física y mental. Esto acaba afectando negativamente a su calidad de vida. Además, es este estrato de la población, el más envejecido, el que más experimenta estas situaciones.

¿Cómo poner freno a la soledad?

Al ser un problema de salud global, la fórmula para prevenir los episodios de aislamiento social pasan por la inversión en políticas sociales. Esto implica buena coordinación entre la comunidad, con redes de acompañamiento, dependencia, ayudas sociales

En este sentido, desde la psicología se puede hacer mucho para poner freno a estos problemas Los psicólogos apuntan a que es fundamental identificar las emociones negativas vinculadas a la soledad, interpretar y reflexionar sobre ella y, desde ahí, con ayuda de los profesionales, establecer nuevos enfoques mentales que permitan afrontar el problema con garantías.

Por otra parte, achacar a la digitalización, la globalización o la falta de encuentros sociales también es un error. Las nuevas formas de comunicación, que fomentan mucho el contacto virtual, pueden ser también una herramienta para sentirse acompañados. Un ejemplo es la terapia psicológica online, que permite a muchas personas recibir tratamiento sin tener que salir de casa y es una forma de conectar con otras personas.

Si alguna vez has notado esa sensación de me siento sola/me siento solo, deberás hacer un ejercicio de autoexploración, para así intentar descifrar qué es lo que te está llevando a esas emociones negativas.

A partir de ahí, es recomendable buscar ayuda de un profesional de la salud mental y no cesar en el empeño de exigir más compromiso por parte de la sociedad para actuar frente a estos males. Por cierto, esta labor de acompañamiento y ayuda a la comunidad podrá venir desde el ámbito privado o desde el público.