Las fuerzas rebeldes prenden fuego a la tumba del padre de Bachar el Asad
La tumba de Hafez el Asad, expresidente de Siria y padre de Bachar el Asad, fue incendiada por combatientes rebeldes en la ciudad natal de la familia, Al Qardahah, en la provincia de Latakia. Este acto simbólico marca un punto de inflexión en la crisis siria tras el reciente derrocamiento del régimen de Bachar el Asad.
Imágenes y vídeos muestran a hombres armados rodeando el mausoleo de Hafez el Asad, mientras el fuego consumía parte del sitio. Entre los daños visibles se encontraba un ataúd arrastrado fuera de su lugar y posteriormente incendiado. Los combatientes, afiliados al grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), coreaban consignas contra la dinastía Asad mientras presenciaban el incendio.
El ataque a la tumba del líder que gobernó Siria durante casi 30 años (1970-2000) resalta el resentimiento acumulado contra la familia Asad, cuya hegemonía sobre el país concluyó abruptamente con una ofensiva relámpago de las fuerzas rebeldes.
Hafez al Asad, perteneciente a la minoría religiosa alauita, una rama del islam chiíta, es considerado el arquitecto de la Siria moderna. Nacido y criado en Latakia, utilizó su influencia como comandante de la Fuerza Aérea y ministro de Defensa para consolidar su poder en 1970. Gobernó con un estilo autocrático basado en el control absoluto y un sistema político diseñado para neutralizar amenazas internas mediante estrategias de "divide y vencerás".
Durante su mandato, Hafez moldeó un sistema político que giraba en torno a su figura, debilitando deliberadamente las instituciones estatales para garantizar que todo el poder estuviera en sus manos. A su muerte en el año 2000, dejó a su hijo Bachar un legado de control autoritario, pero también un Estado frágil y dependiente del liderazgo central.
El liderazgo de Hafez había sido pensado para pasar a su hijo mayor, Bassel, quien fue cuidadosamente preparado para sucederle. Sin embargo, Bassel falleció en un accidente automovilístico en 1994, dejando a Bachar como el heredero inesperado del régimen.
Bachar asumió el poder tras la muerte de su padre, prometiendo reformas que nunca se materializaron. En cambio, perpetuó un sistema basado en la represión y el nepotismo, lo que finalmente llevó a un levantamiento masivo en 2011 y a una guerra civil que debilitó al régimen.
El reciente derrocamiento de Bachar al Asad por parte de los rebeldes, liderados por HTS, puso fin a 53 años de dominio de la familia Assad en Siria. La quema de la tumba de Hafez simboliza no solo el rechazo al régimen, sino también el deseo de borrar su legado autoritario.
La provincia de Latakia, un bastión tradicional de los alauitas y de la familia Asad, se ha convertido en un foco de tensión. El ataque al mausoleo destaca las fracturas sectarias y la fragilidad del tejido social en Siria.
A nivel regional, el derrocamiento de los Asad genera incertidumbre sobre el futuro político de Siria y el equilibrio de poder en el Oriente Próximo. Mientras tanto, las fuerzas rebeldes enfrentan el desafío de establecer un gobierno capaz de unificar un país devastado por años de conflicto.@mundiario