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El Ficcionario combate la sinrazón contemporánea de la caza

Resulta difícil entender cómo un sapiens moderno, con un cerebro bien evolucionado, sin la amenaza de depredadores y la despensa llena, pueda obtener algún tipo de satisfacción derivada del hecho de matar animales o dejarlos malheridos.

El Ficcionario combate la sinrazón contemporánea de la caza
La caza del hipopótamo y el cocodrilo, de Peter Paul Rubens (1616).
La caza del hipopótamo y el cocodrilo, de Peter Paul Rubens (1616).

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Luis Calero

Luis Calero

El autor, LUIS CALERO, es colaborador de MUNDIARIO, donde mantiene la sección El Ficcionario Ortográfico. Es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca. Profesor de filosofía, ha publicado Catecismo pedagógico (Ed. Aguaclara, 1999), Ficcionario (Ed. Aguaclara, 2006) y Absurdo literal (Ed. Neopàtria, 2015). @mundiario

El Ficcionario de esta semana llega dispuesto a granjearse la enemistad de más de un millón de compatriotas: los que practican el llamado deporte de la caza a lo largo de todo el territorio. ¿Deporte de la caza? Correr o saltar, aunque sea, para cazar, pudiera ser una actividad deportiva, pero la caza en sí misma no es ningún deporte. Para deporte, el surf.    

superficcial. Dícese de la serie de ficción que no consigue acceder al fondo del asunto, permaneciendo en el cómodo nivel de las frivolidades y apariencias que tanto gustan a determinada audiencia.

superhíndice. En la lengua hindi, uno de los dos idiomas con carácter oficial en la India, letra o número de cuerpo menor que se coloca en el extremo superior derecho de una palabra como señal de una indicación añadida.

superstizioso. Sujeto que confiere poderes sobrenaturales a las tizas, como la capacidad de escribir por sí mismas en las pizarras. En cambio, a ese mismo sujeto le puede resultar muy difícil concebir que el carbonato de calcio, al ser calentado, emita dióxido de carbono.

supherbenta. Hierba o planta medicinal más vendida en un herbolario. En el top ten encontramos desde el propóleo y la jalea real clásicos hasta la moda reciente de las semillas de chia, bayas de goji y triptófano, sin olvidarnos del último boom del colágeno con magnesio.

supherbivir. Sobrevivir a base de hierbas. Es lo que hacen los herbívoros, animales que se alimentan principalmente de plantas, aunque en la práctica no desdeñan ciertas proteínas animales procedentes de huevos o insectos. Las personas que no comen carne no son consideradas herbívoros, sino vegetarianos (cuando consumen algún producto de origen animal) o veganos (cuando excluyen cualquier producto de origen animal o producido por animales, ya sea carne, pescado, aves, huevos, productos lácteos, miel o gelatina).

suplikante. Que pide, antes que cualquier otra cosa, poder entender a Kant; de este modo se podría convertir en un replikante. Pongámonos en la situación de alguien que está hojeando la Crítica de la razón pura y se encuentra con un párrafo así: "El concepto del entendimiento contiene la unidad sintética pura de lo diverso en general. El tiempo, como condición formal de tal diversidad del sentido interno y, consiguientemente, de la conexión de todas las representaciones, contiene una diversidad a priori en la intuición pura. Ahora bien, una determinación trascendental del tiempo guarda homogeneidad con la categoría (que constituye la unidad de esa determinación) en la medida en que es universal y en que está basada en una regla a priori. Y es igualmente homogénea con el fenómeno en la medida en que el tiempo se halla contenido en toda representación empírica de la diversidad". Es normal que el curioso interesado pueda llegar a pensar que lograr comprensión de semejante argumento requiera la concesión de alguna gracia especial.

suprarenal. Dícese del órgano situado encima de la arena, que serán unos u otros dependiendo de si se está tumbado boca arriba o boca abajo.

supremazía. Superioridad o dominio sustentado sobre la posesión de un mazo. Como el que le permite a los jueces de los países anglosajones llamar la atención a los presentes en la sala. Los jueces españoles, en cambio, han preferido desde hace siglos una campanilla. Y nosotros podemos plantearnos, ¿qué herramienta es más poderosa para imponer la autoridad, la campanilla o el mazo?

surfimiento. (angl.). Padecimiento que se apodera de los surfistas cuando en el mar no hay viento que mueva una ola. Es por eso que, para aliviarlo a lo grande o para curarse en salud, miles de ellos peregrinan cada año a Nazaré (Portugal), el santuario europeo de las olas gigantes. ¿Qué clase de milagro se obra en aquel lugar para enrabietar de esa forma al océano y producir olas de más de 30 m? La respuesta está bajo el mar. Aunque ya de por sí los vientos del Atlántico pueden generar un gran oleaje, Nazaré añade una singularidad geológica que produce un efecto amplificador de sus olas: la existencia de un cañón submarino de 5 km de profundidad y más de 200 km de largo que, con forma de embudo, a medida que se va estrechando en dirección a la costa va haciendo que el agua se convierta en un colosal chorro a presión que termina por levantarse hacia el cielo justo delante de la Praia do Norte. Hasta que el cielo se te viene encima.

susanar. Resarcir de un daño causado a Susana. El remedio, si se aplica con intención diminutiva, adquiere la forma de un susidio.

suscestible. 1. Dicho de cualquier material: capaz de experimentar una modificación que lo convierta en una cesta. Decimos, por ejemplo, que el mimbre es muy suscestible. 2. Dicho de la cesta de la compra: que se ofende por cualquier cosa que haya subido de precio.

sushurrar. Gritar con voz muy baja: "¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!".

suspicazia. Tendencia comprensible a recelar de todo lo relacionado con la caza. Resulta difícil entender cómo un sapiens moderno, con un cerebro bien evolucionado, sin la amenaza de depredadores y la despensa llena, pueda obtener algún tipo de satisfacción derivada del hecho de matar animales o dejarlos malheridos gratuitamente con una escopeta. Con frecuencia, la razón que se aduce para justificar su existencia es que contribuye a mantener el equilibrio ecológico de las especies, pero resulta más bien lo contrario, pues son los cazadores los que están fomentando el incremento excesivo de las poblaciones de ciervos y jabalíes mediante sueltas y la instalación de comederos o introduciendo especies ajenas a nuestros ecosistemas, como el arruí o el muflón. En definitiva, la caza no sirve para el control de las poblaciones con arreglo a criterios ecológicos, sino para mantener o promocionar las especies que son del interés de los cazadores, que es cosa bien distinta. En España hay aproximadamente 850.000 "licenciados", que unidos a los furtivos dan un total de más de 1 millón de cazadores, un sonrojante 2% de la población. El balance anual de esta afición troglodita es de 30 millones de animales muertos: 4,5 millones de conejos, 1,5 millones de liebres, 5 millones de perdices, 90.000 ciervos... Además, ¿cuántos miles de perros perecen en el desarrollo de las cacerías o son ahorcados de un árbol al finalizar el periodo de caza? Como regalo añadido para la naturaleza, cada temporada dejan en el campo 5.000 toneladas de plomo, resultado de los 300 millones de cartuchos disparados. A los seres capaces de una crueldad semejante les vendría bien realizar un cursillo que tratase sobre la teoría de la evolución y el sentimiento de la compasión. Y puede que quizá a alguno le dejase moralmente desarmado. O no. @mundiario