El síndrome de la ‘hipergrafía’

Teclado. / Pixabay
Teclado. / Pixabay

Se puede definir la hipergrafía como la necesidad compulsiva de estar escribiendo siempre. No es escribir mucho o demasiado, sino la necesidad de estar escribiendo siempre y constantemente todo y de todo.

El síndrome de la ‘hipergrafía’

Podría considerarse en estos grados como una especie de neurosis grave o leve, un trastorno de conducta o de personalidad leve o grave, un trastorno obsesivo compulsivo o una adicción, una manifestación de depresión o… Hay quienes indican que es una especie de epilepsia de lóbulo temporal o una apoplejía cerebral del lóbulo derecho. Será leve o grave, según las consecuencias que tenga para el individuo, su entorno personal y familiar, y los demás vectores de la existencia humana. Desconozco si está diagnosticada y pronosticada en el DSM o en el CIE.

Por tanto, hay que diferenciar al escritor prolífico de la persona que sufre hipergrafía. Un escritor prolífico puede serlo por muchas causas, no solo internas sino externas, y no por trastornos del lóbulo temporal.

Stephen Waxman y Norman Geschwind hacia la década de 1970 diagnosticaron a varios pacientes con este trastorno. La neuróloga Alice Flaherty indica que se sufre hipergrafía cuando se abandonan otros deberes, otras necesidades y otras realizaciones de la vida por escribir. Es decir, que es claramente una adicción.

Por lo general al ser un trastorno de la personalidad normal, se puede escribir mucho pero no se produce grandes obras literarias, de ficción o de ensayo. En algunos casos, constantemente los hípergrafos están contando su existencia o su vida, lo que les sucede.

Se suelen citar a algunos autores como hipérgrafos, desde Balzac a Cervantes, Stephen, King, etc. Pero yo no estoy muy de acuerdo con este diagnostico. Entre otras cosas porque además de escribir, esos autores hacían e hicieron otras cosas. En el caso de Cervantes que sepamos solo ha escrito unas miles de páginas, muy inferior por ejemplo a Lope de Vega. En el caso de Balzac era una necesidad la escritura, entre otras razones, económicas. En el caso de King es un escritor profesional que cada vez aumenta su prestigio literario.

De todas formas se olvida una realidad básica que ya uno de los hermanos Plaja indicó y yo leí hace muchos años: si una persona escribe una página cada día, todos los días del año, pongamos trescientas páginas cada año  multiplicado por cincuenta años de existencia, tendríamos quince mil páginas escritas. Sin contar cartas, artículos, conferencias, entrevistas, etc.

Si un autor escribe en vez de una página al día, dos páginas al día y dedica a ellas tres, cuatro o cinco horas al día todavía le queda mucho tiempo para leer, estudiar, hablar, pasear, y realizar otras funciones de la vida. Pero dos páginas al día, entre escritos literarios y escritos epistolares y conferencias, en una vida desde los veinte años hasta los setenta, serían cincuenta años y  treinta mil páginas. Y no habría sido ese escritor un hípergrafo a mi modo de ver y de entender, otra cosa es la calidad, la aceptación por las elites culturales, la genialidad, la creatividad, el ingenio, etc.

Se ha hablado mucho si Dostoievski, que padecía una epilepsia diagnosticada, pudo tener este trastorno de la hipergrafía. Lo que sí se sabe fehacientemente es que era adicto al juego. Es obvio que en el caso de Dostoievski tenía temporadas de escribir mucho y durante muchas horas, debido en gran parte, a las deudas de juego, a las necesidades económicas y a los problemas con su editor. Pero que se pasaba días y días en otras actividades, entre otras las que hemos indicado, además de que una parte de su existencia estuvo viajando o estuvo en un campo en Siberia.

De todas formas la hipergrafía se indica que es una de esas rarezas psicológicas, igual que hay enfermedades biológicas genéticas raras, que afectan a muy pocas personas en el mundo, se podría admitir que la hipergrafía sería un trastorno psicológico raro, dentro del grupo que afectaría a pocas personas en el mundo.

Hay otros autores que incluyen en esta categoría a Spinoza, Nietzsche y otros, pero si examinamos a estos autores solo se han conservado menos de mil páginas en caso de Spinoza, unas miles en caso de Nietzsche.

Como conclusión habría que indicar que se confunde escritor prolífico con escritor con hipergrafía. Por consecuencia solo se podría indicar que es hípergrafo aquel autor que se demuestre que tiene las cinco características de dicho síndrome que los neurólogos han indicado. Hay que examinar si además de escribir esos autores llevan una vida normal, incluso pueden estar trabajando en otras profesiones y hay que saber que un autor, escribiendo tres páginas cada día, es decir, dos mil palabras, puede tardar tres o cuatro horas (cualquier deportista profesional está más tiempo entrenando cada día) puede en cincuenta años de actividad escribir cincuenta mil páginas. Ciertamente quizás no sean de un alto nivel ensayístico, literario, genial, pero simplemente sería un escritor prolífico y no tener el síndrome de la hipergrafía.

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