Silvestre Dangond recordó sus inicios en la música con el Tour Europa 2013

Silvestre Dangond en su presentación en la ciudad de A Coruña
Silvestre Dangond en su presentación en la ciudad de A Coruña

A Coruña acogió un extraño concierto del cantante colombiano de música vallenata Silvestre Dangond en su Tour Europa 2013, que incluyó España y Suiza. La cita de Bilbao se canceló.

Silvestre Dangond recordó sus inicios en la música con el Tour Europa 2013

A Coruña acogió el concierto del cantante colombiano de música vallenata Silvestre Dangond en su Tour Europa 2013. En un principio las expectativas del concierto eran positivas porque él es un artista muy afamado en América Latina y las presentaciones que realizó en Madrid y Barcelona no generaron pérdidas.

El objetivo principal de esta primera gira europea era darse a conocer en España no solo ante la comunidad latinoamericana, sino ante el público español, buscando el reconocimiento que tienen otros artistas del mismo género como Carlos Vives. Se programó una gira de 7 presentaciones en 10 días, todo un reto, máxime en ciudades donde la presencia de población latina no es tan amplia como en las ciudades cosmopolitas. La falta de tiempo también fue un obstáculo a nivel publicitario, porque no se pudo hacer la difusión adecuada para cada show en vivo.

Un día antes de que terminara la gira, Silvestre se presentó en A Coruña. Desde el inicio el evento estuvo marcado por el miedo al fracaso, por los acontecimientos sucedidos en las presentaciones de Elche, Málaga y Valencia. Se habló de cancelar porque se tenía un aforo de 1.000 personas y el mismo día 26 a las 13:00 horas no se tenían vendidas ni 200 entradas. Fuentes que prefieren mantenerse en el anonimato contaron a MUNDIARIO que el propietario de la empresa Diamond, organizadora del concierto en A Coruña y quien recogió al artista y su equipo en el aeropuerto de Lavacolla en Santiago de Compostela, pidió que el concierto se realizara  para no defraudar a los asistentes que ya tenían las entradas en sus manos. Convenció a Master Entertainment y Carlos Bloom, manager de Silvestre, de llevar a cabo el concierto, confiando en la venta de la boletería en taquilla.

Así fue como a las 20:00 horas del 26 de octubre, Silvestre tomó camino rumbo a Coruña confiando en que el evento sería un éxito. Faltaban 4 horas para que se abrieran las puertas del establecimiento. Los teléfonos no paraban de sonar. Los pies iban y venían. Todos los organizadores estaban pendientes los unos de los otros. Sonaron las campanas de las 24:00. Las puertas se abrieron. No había fila para entrar como se esperaba. Las personas llegaban de dos en dos. La caja no subía. El establecimiento, medio vacío. El estrés se hacía visible en los rostros. Las horas pasaban, la 1, las 2, las 3 de la mañana... y no había más de 200 personas en el lugar. La gente empezaba a impacientarse, gritaban porque querían a Silvestre en el escenario. En el camerino, los organizadores preocupados. ¿Dónde está el dinero para pagar?  El organizador del Tour fue claro: sin dinero no hay presentación. La gente desesperada.

En el reloj marcaban las 3:45 de la madrugada cuando Silvestre salió al escenario. El 95 por ciento de los asistentes eran latinoamericanos, se lanzaron prácticamente encima del artista. La zona VIP dejó de serlo. No existía ni un metro de distancia entre la agrupación y los espectadores. Lo cogían, lo llamaban, le tomaban fotos. ¿Dónde estaba la seguridad? No existía, solo dos hombres en la puerta que tuvieron que subirse al escenario para intentar controlar a las féminas más eufóricas. Una locura total.

Mientras tanto, cada persona contratada hacía su trabajo. En el sonido e iluminación, los técnicos. En las barras, las camareras. Todos trabajaban respondiendo con sus obligaciones.  Las caras eran largas. Nadie esperaba un fracaso. El desorden tampoco ayudaba. Todos intentaban sonreír pero no podían. Tras 1 hora y 30 minutos, Dangond salió del escenario hacia el camerino. No accedió a dar declaraciones. Su manager no dejó firmar autógrafos ni tomar fotografías. Salieron a los 5 minutos del establecimiento por la puerta trasera. Los espectadores esperando en la parte inferior y, sí, ya no quedó duda de que él no estaba allí.

La música siguió, pero casi nadie bailó. La gente empezó a salir de a dos en dos como había entrado. Llegó la hora de hacer cuentas. Más pérdidas que beneficios. Nadie responde. Nadie da explicaciones. Eran las 7:00 de la mañana. Los trabajadores esperaban el pago del trabajo realizado. Los artistas, en un hotel 5 estrellas.

Los organizadores del Tour decidieron cancelar el concierto de clausura en Bilbao para no generar más perdidas. No se cumplió con la entrevista pactada con MUNDIARIO. Dangond se fue en avión. La orquesta cogió rumbo a Madrid en tren recordando los inicios del artista en el 2002 cuando actuaba en espacios pequeños por poco dinero y no llenaba coliseos con más de 30.000 personas como sucede en la actualidad.

Después de dos días de lo sucedido, hay personas que se sienten afectadas. Al otro lado del océano, Silvestre está con su familia en la mansión de Miami, planeando la segunda gira por Europa para el 2014. Y los silvestristas deseando que él regrese a España para escuchar en vivo el vallenato que tanto los acerca a la tierra natal.

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